La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó que Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró el año 2025 con una reducción significativa en su deuda. De acuerdo con los reportes oficiales, la estrategia de apoyo gubernamental y el manejo de los pasivos permitieron que la petrolera alcance su nivel de deuda más bajo en los últimos diez años, fortaleciendo la posición financiera de la empresa estatal más importante del país.
Este saneamiento ha tenido un impacto inmediato en la percepción global, logrando incluso una mejora en la nota crediticia de la institución, lo que facilita el acceso a mejores condiciones de financiamiento en el futuro.

De la crisis a la estabilización
Para comprender la relevancia de este avance, es necesario revisar cómo ha evolucionado el perfil financiero de la petrolera en los periodos recientes:
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Periodo 2014-2018: La deuda de la paraestatal creció de manera acelerada, superando los 100 mil millones de dólares, lo que generó constantes alertas por parte de las agencias calificadoras.
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Periodo 2019-2024: Se implementó una política de rescate que incluyó transferencias directas de capital y reducciones en la carga fiscal para que la empresa pudiera pagar sus vencimientos sin adquirir nuevos préstamos.
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Resultados de 2025: Se consolidó una reducción histórica que sitúa los compromisos de la empresa en niveles similares a los de 2014, marcando un punto de inflexión en la viabilidad económica de Pemex.
El anuncio de Hacienda ha generado diversas lecturas entre las autoridades y los observadores financieros:
La postura de la Secretaría de Hacienda La dependencia destacó que la reducción de la deuda de Pemex no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia para mejorar la salud de las finanzas públicas. Subrayaron que la mejora en la nota crediticia es un reconocimiento al esfuerzo por transparentar y liquidar los compromisos de corto plazo, lo que brinda certidumbre a los inversionistas.
El contexto de la deuda pública general A pesar de las buenas noticias en el sector energético, algunos informes de analistas externos señalan un contraste importante. Mientras la deuda propia de Pemex bajó, el déficit fiscal y la deuda pública total de México cerraron 2025 con niveles ligeramente superiores a los estimados originalmente. Esto se debe a la inversión en grandes proyectos de infraestructura y al costo de los apoyos financieros brindados a la propia petrolera.
Expectativas para el sector El consenso entre los especialistas es que, si bien el recorte de la deuda es un avance positivo y necesario, el reto para 2026 será mantener esta disciplina financiera sin descuidar la producción de barriles diarios, asegurando que Pemex pase de ser una carga para el presupuesto a un motor de ingresos constante.



