- Estas revelaciones coinciden con un contexto en el que Calderón ha buscado consolidar su vida profesional en Europa, particularmente en España, donde obtuvo un permiso de residencia y trabajo como profesional altamente cualificado, según investigaciones periodísticas.
El expresidente de México Felipe Calderón Hinojosa y el expresidente español José María Aznar han vuelto a colocarse en el centro de la atención pública internacional por razones distintas pero entrelazadas por vínculos profesionales y políticos que han surgido en los últimos meses. Por un lado, Aznar figura en una amplia remesa de documentos desclasificados del caso del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, publicados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, donde su nombre aparece en transacciones y envíos vinculados a ese caso, lo que ha generado preguntas sobre su presencia en esos registros.
Específicamente, los nuevos archivos revelan que entre 2003 y 2004, Epstein y su pareja Ghislaine Maxwell enviaron al menos dos paquetes a dirección vinculada a Aznar y su esposa, Ana Botella, uno con destino al Palacio de La Moncloa durante su mandato como presidente del Gobierno de España y otro a la sede de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) en Madrid, think tank que presidió tras dejar el cargo. Además, se documenta un pago de 1 050 dólares a nombre de José María Aznar a través de una agencia de viajes asociada con Epstein, lo que ha sido interpretado en algunos medios como evidencia de contactos indirectos, aunque no hay pruebas de una relación personal entre el expresidente español y el financiero estadounidense, y su entorno ha señalado que no conocía a Epstein.
Estas revelaciones coinciden con un contexto en el que Calderón ha buscado consolidar su vida profesional en Europa, particularmente en España, donde obtuvo un permiso de residencia y trabajo como profesional altamente cualificado, según investigaciones periodísticas. Dicho permiso fue gestionado con el respaldo directo de Aznar, quien contrató al expresidente mexicano como profesor en el Instituto Atlántico de Gobierno, una institución fundada por el exmandatario español y vinculada a redes de pensamiento conservador e internacionalismo político.
La vinculación de Calderón con Aznar ha sido objeto de análisis no solo por la gestión del permiso de residencia, sino también por la trayectoria de alianzas políticas entre ambos en foros y eventos de la derecha global. La figura de Aznar ha sido descrita como referente político para sectores conservadores en América Latina y Europa, y su relación con Calderón ha ido más allá de la mera coincidencia ideológica para traducirse en oportunidades profesionales para el exmandatario mexicano.
Por otra parte, la desclasificación de los documentos de Epstein ha suscitado un escrutinio internacional sobre las redes de contactos de figuras políticas que operaron durante las décadas de 1990 y 2000, en un periodo marcado por estrechas relaciones diplomáticas entre España, Estados Unidos y otras naciones occidentales. La presencia de Aznar en esos archivos, aunque no implica irregularidad probada, ha reavivado debates sobre la transparencia en torno a los vínculos entre líderes políticos y figuras que más tarde se vieron envueltas en escándalos globales.
En el caso de Calderón, su estancia en España y su colaboración académica con organizaciones vinculadas a Aznar coinciden con un tiempo en el que su legado en México continúa siendo objeto de evaluación pública y crítica, tanto en foros ciudadanos como en redes académicas. La conjugación de estos elementos —la aparición de Aznar en documentos judiciales estadounidenses y el apoyo explícito a Calderón para establecerse en España— plantea un escenario en el que ambos expresidentes están conectados en diferentes esferas de la política internacional contemporánea.


