CIUDAD DE MÉXICO. En una jornada histórica para el derecho laboral en México, las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y de Trabajo del Senado de la República aprobaron por unanimidad (48 votos a favor) el dictamen que reforma el artículo 123 de la Constitución. La medida busca reducir la jornada laboral legal de 48 a 40 horas semanales, estableciendo un nuevo paradigma en la relación entre productividad y bienestar social.
La aprobación se dio tras la visita del secretario del Trabajo, Marath Bolaños, quien aclaró dudas sobre la viabilidad de la iniciativa enviada por el Ejecutivo Federal. El proyecto ahora se encamina al Pleno del Senado para su discusión definitiva, la cual se prevé para este miércoles 11 de febrero.

Implementación gradual: La hoja de ruta hacia 2030
Para garantizar la estabilidad de las empresas y evitar un impacto inflacionario, el Senado determinó que la reducción no será inmediata. La reforma contempla un periodo de transición de cinco años que funcionará de la siguiente manera:
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2026: Fase preparatoria (se mantienen las 48 horas).
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2027: Reducción a 46 horas semanales.
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2028: Reducción a 44 horas semanales.
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2029: Reducción a 42 horas semanales.
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2030: Consolidación de la meta de 40 horas semanales.
Esta estrategia permitirá que los sectores productivos ajusten sus costos operativos y esquemas de turnos sin poner en riesgo la viabilidad financiera, especialmente de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs).

De la resistencia al consenso
La reforma de las 40 horas ha transitado un camino complejo que comenzó en 2023 en la Cámara de Diputados. Tras años de estar congelada debido a las presiones del sector empresarial y la falta de acuerdos técnicos, el tema fue retomado como prioridad en el actual periodo legislativo.
A diferencia de intentos anteriores, la clave del éxito actual reside en la protección salarial íntegra. El dictamen establece explícitamente que la reducción de horas no podrá ser motivo para disminuir sueldos, salarios o prestaciones de los trabajadores, un punto que había generado gran incertidumbre entre la clase obrera.
El senador Pável Jarero, integrante de las comisiones dictaminadoras, calificó la aprobación como un “paso firme en la defensa de las y los trabajadores”, destacando que esta reforma fomenta el descanso, fortalece la salud pública y previene riesgos de trabajo. Jarero subrayó que la medida se suma a otros avances como la eliminación de la subcontratación y la mejora sostenida de los salarios mínimos.
No obstante, la nota de contraste surgió de algunos colectivos sindicales, quienes manifestaron su preocupación porque el texto constitucional aprobado no establece explícitamente los dos días de descanso obligatorio. El dictamen mantiene el esquema de “un día de descanso por cada seis de trabajo”, dejando que la distribución de las 40 horas se acuerde entre empleadores y empleados, o bien, se defina en las leyes secundarias (Ley Federal del Trabajo).
Puntos clave del dictamen aprobado:
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Horas extra: Se permite un máximo de 12 horas extraordinarias por semana, pagadas al doble.
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Vigilancia: Las empresas deberán llevar un registro electrónico de la jornada laboral.
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Alcance: Se estima que la reforma beneficiará directamente a más de 13.4 millones de trabajadores en el país.

¿Qué sigue? Una vez que el Pleno del Senado apruebe la minuta (lo cual requiere mayoría calificada por ser reforma constitucional), el documento regresará a la Cámara de Diputados para su ratificación. Al ser un cambio a la Constitución, posteriormente deberá ser avalado por al menos 17 congresos estatales antes de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.


