La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México ha asestado un golpe significativo a las estructuras dedicadas al robo de vehículos y autopartes. En un informe reciente, la dependencia detalló que, durante el primer mes y medio de este año, se logró la captura de 31 personas vinculadas a estos delitos, lo que representa un avance en la estrategia de recuperación de la seguridad patrimonial en la capital.

El desarrollo de los operativos
Las detenciones son el resultado de un despliegue coordinado que integró inteligencia policial y patrullajes preventivos. Las autoridades enfocaron sus esfuerzos en alcaldías con alta incidencia, como Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc, donde se identificaron no solo robos en vía pública, sino también inmuebles utilizados como centros de desmantelamiento.
Durante estas acciones, los agentes de la SSC aseguraron diversas herramientas especializadas y lograron la recuperación de unidades que contaban con reporte de robo vigente, cortando así la cadena de comercialización ilegal de piezas y vehículos completos.
Evolución del robo de autos en la capital
La trayectoria de este delito en la Ciudad de México ha mostrado una transformación notable. Años atrás, el método principal consistía en el robo de unidades estacionadas mediante el uso de herramientas físicas. Sin embargo, la delincuencia ha evolucionado hacia la especialización.
En la actualidad, los grupos criminales emplean tecnología para vulnerar sistemas de seguridad electrónica y se han enfocado de manera agresiva en el mercado de autopartes específicas, como faros, espejos y computadoras, debido a su facilidad de transporte y rápida venta en mercados informales. Este cambio ha obligado a las autoridades a utilizar el sistema de cámaras de la ciudad para rastrear los movimientos de los sospechosos en tiempo real.
De acuerdo con las declaraciones de los mandos policiales y los datos asentados en los reportes de detención, destacan los siguientes puntos:
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Eficacia en flagrancia: El éxito de las capturas se debió en gran medida al monitoreo constante del C5, lo que permitió a los elementos policiales interceptar a los sujetos mientras manipulaban los vehículos o transportaban las piezas robadas.
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Estructura delictiva: Las investigaciones señalan que los detenidos forman parte de células organizadas que operan bajo una estructura definida: mientras unos se encargan del robo, otros desmantelan las unidades y un tercer grupo se encarga de la venta ilegal en tianguis o mercados de autopartes usadas.
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Continuidad de la vigilancia: La SSC reiteró su compromiso de mantener la vigilancia en las zonas críticas identificadas para evitar que estas redes delictivas logren reorganizarse tras las recientes detenciones.

