En la séptima jornada del conflicto, el portavoz del Cuartel General Khatam Al Anbiya anunció que las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica completó la 23ª oleada de la operación Promesa Veraz 4.
Durante la operación, las fuerzas iraníes atacaron tropas y equipos estadounidenses en la Base aérea Al Dhafra con armas de precisión. Como resultado, destruyeron radares avanzados, hangares de drones MQ-9 Reaper, aeronaves U-2 y sistemas de defensa antimisiles Patriot.
La base de Al Dhafra es un centro clave para operaciones estadounidenses, incluidas agresiones como la ocurrida contra la escuela de niñas de Minab, que dejó 165 víctimas mortales.
Asimismo, en el ataque a la Base aérea Ali Al Salem se destruyeron radares de alerta temprana, instalaciones de apoyo, depósitos de combustible y pistas utilizadas por Estados Unidos para sus ataques con misiles de crucero y balísticos contra Irán.
Durante los últimos dos días, las fuerzas iraníes realizaron dos oleadas de ataques combinados sobre la Base aérea Al Maarib, apuntando a radares, control de tráfico aéreo, centros de comunicaciones satelitales y equipos de suministro de combustible mediante drones suicidas y misiles balísticos, destruyendo por completo estas instalaciones.
El comunicado también reportó la muerte de 11 soldados estadounidenses en un ataque a una base en el Aeropuerto de Erbil, así como el lanzamiento de misiles Khaibar Shekan contra territorios ocupados y la destrucción de una sede de grupos separatistas en la región del Kurdistán.

