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Diferencia con el periodo neoliberal marcada en energía: políticas de Sheinbaum fortalecen a Pemex y CFE frente al modelo privatizador

La Presidenta Claudia Sheinbaum deja atrás el modelo de apertura iniciado con Salinas de Gortari; fortalece a CFE y Pemex, cambia leyes y fija meta de 30 mil megawatts hacia 2030.

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La presidenta Claudia Sheinbaum definió el rumbo de su política energética con un viraje claro: dejar atrás el modelo de apertura impulsado desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y devolver el protagonismo a las empresas del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Durante su intervención, la mandataria explicó que su administración ya realizó cambios de fondo al marco legal, con el objetivo de terminar con la lógica de privatización y recuperar el control estatal en sectores estratégicos como el petróleo y la electricidad.

“Cambió completamente las leyes y la Constitución”

Del modelo de apertura al control estatal

El contraste es directo. Mientras que las reformas iniciadas en el periodo de Salinas de Gortari y profundizadas en años posteriores abrieron la puerta a la participación privada en la energía, el nuevo enfoque plantea que estos sectores no deben regirse sólo por el mercado, sino por criterios de soberanía y bienestar social.

La visión actual coloca al Estado como rector del sistema energético, con un papel activo en la planeación, producción y distribución de la energía en el país.

Pemex y CFE al centro del nuevo modelo

El rediseño energético impulsa un fortalecimiento directo de las empresas públicas. Tanto Pemex como CFE recuperan un rol central, no sólo en la operación, sino en la toma de decisiones estratégicas del sector.

Esto implica mayor inversión pública, ajustes regulatorios y un nuevo esquema donde la participación privada queda limitada y bajo control estatal, especialmente en áreas clave como la generación eléctrica.

Meta energética: 30 mil megawatts y menor dependencia externa

El plan también fija objetivos concretos. Entre ellos, la generación de 30,000 megawatts hacia 2030, así como la reducción de la dependencia del gas natural proveniente de Estados Unidos.

Para alcanzar estas metas, el gobierno apuesta por un modelo mixto, donde existe participación privada, pero bajo reglas que aseguren que el Estado mantenga el control del sistema energético nacional.

Un modelo que se extiende a otros sectores

La lógica de fortalecimiento estatal no se limita a la energía. Durante la misma presentación, se mencionó el papel de Mexicana de Aviación como actor en el mercado aéreo, reflejando una estrategia más amplia de mayor participación del Estado en sectores clave.

Con este rediseño, el gobierno de Claudia Sheinbaum establece un modelo energético donde Pemex y CFE recuperan protagonismo, con reglas que priorizan el control estatal, la planeación nacional y el acceso a la energía como un eje del desarrollo.

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