La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que en los próximos días se publicará un decreto presidencial para crear el Servicio Universal de Salud, una estrategia que busca integrar a todas las instituciones públicas en una sola red de atención médica.
Al presentar el proyecto, la mandataria fue contundente: “Es un paso histórico el que estamos dando. Avanzando al Servicio Universal de Salud”, subrayando que el objetivo es transformar la manera en que las personas acceden a los servicios médicos en el país.
Atención sin barreras: IMSS, ISSSTE y más en una sola red
El nuevo modelo plantea un cambio de fondo: cualquier persona podrá atenderse en cualquier institución pública de salud, sin importar su afiliación.
“El objetivo es que cuando nosotros dejemos el gobierno cualquier mexicano pueda ir a atenderse de cualquier padecimiento a cualquier institución de salud y pueda ser recibido”, explicó Sheinbaum.
Esto significa que un derechohabiente del IMSS podrá acudir al ISSSTE o a otra unidad médica disponible, con el propósito de optimizar recursos y evitar saturación en hospitales.
Eficiencia del sistema: menos saturación, mejor uso de recursos
La presidenta destacó que uno de los principales beneficios del modelo será la eficiencia del sistema de salud, al permitir que la infraestructura existente funcione de manera coordinada.
“¿Qué ventaja tiene esto? Eficientamos el sistema”, afirmó, al señalar que el esquema permitirá distribuir mejor la demanda de servicios médicos entre las distintas instituciones.
Credencialización: la llave de acceso al sistema
El proceso de implementación arrancará con una credencialización nacional, que permitirá identificar a los usuarios dentro del sistema unificado.
Este registro incluirá fotografía y emisión de credenciales mediante equipos especializados, de los cuales ya existen alrededor de 2 mil dispositivos, que comenzarán a operar en capitales estatales antes de expandirse al resto del país.
Expediente clínico compartido y equilibrio financiero
El modelo también contempla la integración de expedientes clínicos entre instituciones, siempre con autorización de los pacientes, lo que permitirá una atención más ágil y continua.
Además, se desarrollarán mecanismos financieros para equilibrar los costos entre instituciones como IMSS e ISSSTE, garantizando la operación del sistema bajo un esquema coordinado.
Ruta hacia 2027: implementación gradual
La estrategia se implementará de manera progresiva, con un horizonte claro: comenzar a reflejar resultados en enero de 2027.
Este proceso estará acompañado por mejoras en infraestructura, personal médico, abasto de medicamentos y herramientas digitales, con el objetivo de consolidar un sistema más accesible y funcional para toda la población.
El decreto marca el punto de partida de una reorganización nacional del sistema de salud, con la mira puesta en un modelo donde la atención médica pueda recibirse sin barreras institucionales.


