La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa el origen de uno de los temas clave en la política energética: los contratos de importación de gas natural. Desde Palacio Nacional, afirmó que estos acuerdos —principalmente entre la CFE y empresas privadas en Texas— fueron negociados en el periodo neoliberal, con énfasis en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
“Los contratos que se tienen principalmente de CFE con privados en Texas para proveer gas natural, se negociaron durante el periodo neoliberal en el siglo XXI, particularmente con Peña Nieto, se negociaron a precios muy altos. Todo eso se renegocio para pagar menos recursos”.
El señalamiento ocurre en un momento en que el gobierno federal impulsa una nueva ruta energética: incrementar la producción nacional de gas natural en 38%, evaluar el uso de gas no convencional y reducir la dependencia del extranjero, que actualmente ronda el 75% del consumo nacional.
Un modelo que se construyó en dos sexenios
Aunque la presidenta subrayó el papel del gobierno de Peña Nieto, la estructura actual tiene raíces en la administración de Felipe Calderón, cuando comenzó la expansión del gas natural como base del sistema eléctrico.
El punto de consolidación llegó con la Reforma Energética de 2013, que permitió la firma de contratos de largo plazo con empresas privadas para garantizar el suministro desde Estados Unidos.
Este modelo derivó en una integración energética profunda con el mercado estadounidense, especialmente con Texas, principal proveedor del combustible.
Contratos, gasoductos y dependencia estructural
Durante ese periodo se desarrolló la infraestructura que hoy sostiene el sistema:
- Más de 7 mil kilómetros de gasoductos conectados con Estados Unidos
- Decenas de contratos de transporte y suministro con empresas privadas
- Expansión del gas natural como eje de la generación eléctrica
El resultado fue un crecimiento acelerado de las importaciones, que hoy cubren tres de cada cuatro moléculas de gas consumidas en el país.
Nueva estrategia: producir más y depender menos
En paralelo a este diagnóstico, el gobierno federal ya puso en marcha acciones para cambiar el rumbo. La Secretaría de Energía planteó una meta clara: incrementar en 38% la producción nacional de gas natural hacia 2030.
A esto se suma la creación de un comité científico integrado por la UNAM, el IPN y especialistas en agua y cambio climático, que analizará durante dos meses la viabilidad de explotar gas no convencional con nuevas tecnologías que no generen impactos ambientales significativos.
El objetivo es doble: fortalecer la soberanía energética y garantizar que cualquier decisión se base en criterios técnicos y científicos.
Gas natural: pieza clave del sistema eléctrico
Actualmente, el gas natural es el principal combustible para generar electricidad en México, especialmente en plantas de ciclo combinado. Su demanda seguirá creciendo con la expansión del sistema eléctrico y el desarrollo industrial.
Este escenario explica la importancia de reducir vulnerabilidades externas y fortalecer la producción interna.
Renegociación y ajuste de condiciones
Sheinbaum también destacó que los contratos heredados han sido revisados:
“Todo eso se renegocio para pagar menos recursos”.
Este proceso ha permitido ajustar costos y mejorar condiciones, manteniendo el suministro necesario mientras se avanza en una estrategia de mayor autosuficiencia.
Del diagnóstico a la transformación energética
Con una dependencia cercana al 75%, el sistema actual refleja decisiones acumuladas durante más de una década. Hoy, el enfoque se centra en producir más, diversificar fuentes y tomar decisiones basadas en evidencia científica, con una estrategia que ya está en marcha y con metas claras hacia 2030.


