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Tras el ataque de Israel contra el Líbano, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz

Tras ataque de Israel contra el Líbano que dejó decenas de muertos y cientos de heridos, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz. La lógica iraní es clara: no puede haber una verdadera desescalada si sus aliados directos siguen bajo fuego.

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La frágil tregua de 14 días acordada entre Estados Unidos e Irán enfrenta su primera crisis sistémica a menos de 48 horas de su implementación. El Líbano se ha convertido en el punto ciego del acuerdo, amenazando con reactivar las tensiones en el estrecho de Ormuz y revertir la reciente caída en los precios internacionales del petróleo.

Mientras Washington y Teherán intentan sostener una pausa militar incierta, el gobierno iraní advirtió que endurecerá nuevamente su postura sobre el corredor marítimo si Israel no detiene su ofensiva contra territorio libanés.

El quiebre de la confianza radica en la interpretación del cese al fuego. El gobierno de Benjamín Netanyahu se excusa diciendo que el pacto con Irán “no incluye a Líbano”. Bajo esta premisa, Israel lanzó en las últimas horas una de sus ofensivas más agresivas sobre Beirut, el valle de la Bekaa y el sur libanés, dejando decenas de muertos y cientos de heridos.

Para Teherán, estos ataques contra Hezbollah, su aliado estratégico más importante en la región, invalidan el propósito de la tregua. La lógica iraní es clara: no puede haber una verdadera desescalada si sus aliados directos siguen bajo fuego.

Ormuz: la “llave” del crudo vuelve a ser moneda de cambio

El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial y una parte vital del gas natural licuado (GNL), vuelve a estar en el centro de la disputa. Irán considera que el acuerdo está vacío de contenido y ha sugerido que podría restringir nuevamente el paso si la violencia en Líbano no cesa.

Aunque tras el anuncio de la tregua el crudo Brent y el WTI registraron caídas de hasta el 15 por ciento, la nueva advertencia de Teherán ha vuelto a encender las alarmas de que un posible cierre o acoso a buques elevaría de inmediato los costos de seguros marítimos.

En este sentido, Estados Unidos se ve presionado a mediar no solo con Irán, sino a contener la ofensiva de Israel para evitar un nuevo choque energético.

El mercado, que hasta ayer apostaba por la distensión y la baja de combustibles (con precios proyectados en México de 24 pesos por litro de Magna), observa ahora con cautela. Si Israel mantiene el frente abierto en Líbano, la tregua podría quedar como un documento formal sin efectos reales en la seguridad regional.

El peor temor global, que el conflicto se traslade nuevamente de las mesas diplomáticas a las rutas del petróleo, ha vuelto a la superficie. La reapertura total de Ormuz, que se consideraba el gran logro de la semana, vuelve a ser una promesa incierta.

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