La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una de las decisiones energéticas más delicadas del país: el futuro del gas no convencional. Para ello, presentó a un grupo interdisciplinario de científicos, académicos y especialistas que tendrá la tarea de evaluar, con rigor técnico, la viabilidad de su explotación en México.
Acompañada por la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez, la mandataria dejó claro que no se trata de una decisión improvisada, sino de un proceso sustentado en conocimiento.
“El compromiso de este gobierno es alcanzar la soberanía energética sin comprometer la seguridad hídrica ni la salud de los ecosistemas”, afirmó.
Un “cuarto de guerra” científico
El equipo reúne a figuras clave de la academia nacional, entre ellos el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, así como representantes del IPN, la UAM y universidades de distintos estados como Yucatán, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
A este bloque se suman especialistas en geología, perforación, química, agua y medio ambiente, con el objetivo de analizar el fenómeno desde todos los ángulos posibles. La instrucción es clara: no hay espacio para visiones aisladas.
“Estamos aquí para dar confianza y rigor científico al pueblo de México, no estamos improvisando, estamos aplicando la ciencia para el bienestar social y la protección de nuestro suelo”, sostuvo Ruiz Gutiérrez.
El dilema energético: dependencia vs. soberanía
El punto de partida no es menor. Actualmente, el 74% del gas que consume México es no convencional, gran parte proveniente del extranjero. La presidenta explicó que incluso este recurso se extrae a escasos metros de la frontera, lo que coloca al país en una posición de dependencia.
“Tenemos muy buena relación con el Gobierno de Estados Unidos, pero nosotros tenemos que ver por la soberanía energética de nuestro país”, subrayó Sheinbaum.
Desde la academia, también se puso sobre la mesa el tamaño del reto. El rector de la UAM, Gustavo Pacheco, advirtió que esta dependencia representa una vulnerabilidad que México debe superar, mientras que Lomelí llamó a analizar tanto los beneficios como los costos ambientales.
Coahuila, en la mira
Uno de los puntos clave del análisis será Coahuila, entidad donde podría desarrollarse el proyecto en caso de que los resultados sean favorables. Ahí, el grupo evaluará la factibilidad técnica, ambiental y social del fracking.
El equipo no trabaja solo: también participan integrantes del gabinete energético, como el director de Pemex, Víctor Rodríguez; la secretaria de Energía, Luz Elena González; y la titular de la CFE, Emilia Calleja.
Cuenta regresiva: resultados en dos meses
La presidenta marcó un plazo concreto. En dos meses, el grupo deberá presentar sus conclusiones, que servirán como base para definir el rumbo del país en materia de gas no convencional.
Por ahora, el mensaje es contundente: la decisión sobre el fracking en México no se tomará en el vacío, sino bajo el lente de la ciencia, con la mira puesta en la soberanía energética y el equilibrio ambiental.
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