La presidenta Claudia Sheinbaum abrió un nuevo capítulo en el debate energético al reconocer públicamente que modificó su postura sobre el fracking, una técnica que anteriormente rechazaba, pero que hoy analiza bajo otra óptica: la evolución tecnológica y la dependencia energética del país.
“También estaba en contra del fracking, pero cuando veo las nuevas tecnologías y la situación del país en términos de la dependencia, lo peor que puedo decir es que no sin tomar en cuenta las nuevas tecnologías”, afirmó.
El mensaje no es menor: México enfrenta una realidad donde alrededor del 74% del gas que consume es no convencional, gran parte proveniente del extranjero, lo que coloca el tema energético en el centro de la discusión nacional.
Ciencia primero, decisión después
Lejos de una determinación inmediata, la mandataria fue clara: no hay una decisión tomada. El proceso, dijo, estará guiado por evidencia técnica y análisis especializado.
“La decisión sobre la realización de fracking se tomará en términos del conocimiento científico, no como una decisión de la presidenta”, subrayó.
En esa línea, el gobierno ha convocado a científicos y académicos con distintas posturas, incluidos especialistas que han sido críticos de esta técnica, con el objetivo de construir una evaluación completa.
Nuevas tecnologías cambian el tablero
Uno de los factores que detonó el cambio de visión es el avance en los métodos de extracción. De acuerdo con la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez, el desarrollo tecnológico podría abrir escenarios que antes eran inviables.
“No hay una decisión tomada, pero sí una necesidad de entender desde la ciencia”, enfatizó, al señalar que las innovaciones podrían hacer más eficientes y menos invasivos estos procesos.
Los especialistas ya trabajan en alternativas para implementar el fracking con tecnologías más limpias, evaluando su impacto en agua, suelo y medio ambiente.
Reducir dependencia, objetivo central
El eje de fondo es claro: disminuir la dependencia energética, particularmente del gas proveniente de Estados Unidos. Sheinbaum reiteró que esta condición representa un desafío que el país debe atender con visión estratégica.
“Tenemos que ver por la soberanía energética de nuestro país”, sostuvo.
El grupo de expertos también analizará en qué regiones sería viable aplicar estas tecnologías, así como los costos y beneficios de cada escenario.
Sin imposiciones y con debate abierto
La presidenta envió un mensaje directo a quienes se oponen al fracking: el tema no se resolverá por decreto, sino con conocimiento.
“Seguimos trabajando… tampoco vamos a forzar una decisión a la comunidad científica”, aseguró, al destacar que el equipo incluye voces diversas para garantizar un análisis integral.
Con este giro, el debate energético en México entra en una nueva fase: una donde la tecnología, la ciencia y la necesidad de autonomía marcan el ritmo de la conversación.


