La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que la exploración y extracción de hidrocarburos en México seguirá siendo una facultad exclusiva del Estado y para beneficio de las y los mexicanos.
Durante su conferencia matutina, la mandataria desmintió categóricamente las versiones que sugerían una apertura del sector a empresas extranjeras bajo el modelo de administraciones pasadas.
Al ser cuestionada por un reportero sobre una supuesta apertura a capitales trasnacionales en la explotación petrolera, la Jefa del Ejecutivo reaccionó con sorpresa y contundencia, señalando que tales afirmaciones carecen de sustento.
“¿Quién ha dicho eso? ¿Cuándo he dicho eso? Hasta ahora todos los contratos que hemos hecho en nuestra administración son empresas nacionales que han trabajado hace mucho tiempo en Pemex”, detalló.
Sheinbaum subrayó que sería una incoherencia ideológica que el movimiento que encabeza, el cual ha hecho de la soberanía energética una de sus banderas principales, diera marcha atrás en la protección de los recursos nacionales.
Distanciamiento del modelo neoliberal
La Presidenta marcó una línea clara respecto a las gestiones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cuyos sexenios se caracterizaron por reformas que permitieron la entrada de multinacionales al sector energético.
Sheinbaum precisó que los nuevos acuerdos se han realizado con empresas mexicanas de probada trayectoria en el sector.
“¿Cómo creen que nosotros, que hemos luchado tanto, vamos a entregar el petróleo a las empresas transnacionales? No somos Calderón, no somos Peña”, sentenció.
Si bien reconoció que Petróleos Mexicanos (Pemex) podría requerir servicios técnicos o tecnología de punta que poseen algunas empresas globales, aclaró que esto no implica ceder la propiedad o el control de los yacimientos.
“Nosotros no vamos a entregar nuestros recursos naturales al extranjero. ¿Cómo creen? Si es la esencia de la Transformación”, añadió al cierre de su intervención sobre el tema.
Con estas declaraciones, el Gobierno Federal reafirma que la Cuarta Transformación mantendrá el control estatal sobre la riqueza petrolera, priorizando la autosuficiencia y el fortalecimiento de la empresa pública frente a los intereses de mercados internacionales.


