El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una señal directa y sin matices: su país está listo para retomar los bombardeos contra Irán si no se alcanza un acuerdo antes de que expire la tregua pactada entre ambas naciones.
“¡Esperaría estar bombardeando! Estamos listos para actuar”, afirmó el mandatario, al tiempo que aseguró que las fuerzas estadounidenses se encuentran rearmadas y preparadas para reiniciar las hostilidades en cualquier momento.
El mensaje llega a horas clave, justo antes de que representantes de Estados Unidos e Irán se reúnan en Islamabad, capital de Pakistán, para una segunda ronda de negociaciones que busca frenar la escalada del conflicto.
Tregua al límite y presión en la mesa
El alto el fuego, pactado el pasado 7 de abril con una duración de dos semanas, expira esta madrugada, y la postura de Washington apunta a que no habrá extensión.
Trump dijo al respecto:
“No quiero hacer eso. No tenemos tanto tiempo”.
Pese a la amenaza militar, el propio mandatario sostuvo que aún ve margen para la diplomacia y anticipó que las partes podrían alcanzar “un gran acuerdo”, aunque bajo una lógica de presión.
Energía global en riesgo
El conflicto no solo tiene implicaciones militares. Durante la tregua, ambas naciones acordaron reabrir el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula alrededor del 20% del petróleo y gas que se comercializa en el mundo.
Cualquier ruptura del acuerdo podría volver a tensar los mercados energéticos globales, elevando la incertidumbre en torno al suministro.
Advertencias cruzadas y tensión creciente
Desde el lado iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, respondió con firmeza al escenario planteado por Washington: su país está preparado “para mostrar nuevas cartas en el campo de batalla” y dejó claro que no aceptará negociaciones “bajo la amenaza de violencia”.
En paralelo, Rusia llamó a evitar una escalada mayor, advirtiendo que un nuevo episodio de violencia tendría impactos económicos severos tanto en la región como a nivel global.
Con la tregua a punto de vencer, las negociaciones en puerta y las posiciones endurecidas, el reloj corre mientras el conflicto se acerca a un punto decisivo.


