La investigación sobre el ataque armado en Teotihuacán avanza con un dato central: no fue un hecho espontáneo. La Fiscalía del Estado de México confirmó que el agresor planeó su acción con antelación, actuó en solitario y presenta un perfil psicopático con patrón “copycat”, es decir, con tendencia a imitar hechos violentos ocurridos en otros contextos.
El fiscal general, José Luis Cervantes, detalló que el sujeto realizó visitas previas a la zona arqueológica, incluso se hospedó en hoteles cercanos, desde donde definió rutas, espacios y momentos para ejecutar el ataque.
“El agresor planeó y ejecutó su acción de manera solitaria y no hay ningún indicio hasta este momento que permita establecer que tuvo colaboración externa”.
Reconocimiento previo y patrón “copycat”
Las indagatorias apuntan a que el agresor no improvisó. Durante días anteriores, exploró el sitio, identificó zonas estratégicas y preparó su incursión.
“El acto no fue espontáneo; esta persona visitó de manera preliminar… y desde ahí planeó y realizó todas las labores”.
Además, la Fiscalía identificó en su conducta un patrón de imitación, conocido como “copycat”, vinculado a la reproducción de ataques ocurridos en otros países, particularmente en Estados Unidos.
Lo que llevaba: armas, documentos y material violento
Durante el operativo, las autoridades aseguraron una serie de objetos que refuerzan la línea de investigación:
- Revólver calibre .38 con cartuchos útiles
- Arma blanca
- Credencial del INE
- Boletos de autobús
- Teléfono celular analógico
- Mochila tipo táctica
- Literatura, imágenes y manuscritos relacionados con hechos violentos, incluyendo referencias a eventos ocurridos en Estados Unidos en 1999
Estos elementos, según la Fiscalía, apuntalan la hipótesis de planeación y el perfil del agresor como imitador de ataques.
Identidad del agresor y saldo del ataque
El responsable fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, originario de Tlapa, Guerrero. De acuerdo con las autoridades, el sujeto ascendió a la Pirámide de la Luna portando armas y municiones, desde donde inició el ataque.
El saldo confirmado es de dos personas fallecidas —incluido el agresor— y trece lesionados. Testimonios recabados indican que, tras ser contenido por fuerzas de seguridad, el atacante se quitó la vida.
Las autoridades informaron que tanto la Fiscalía estatal como instancias federales ya iniciaron carpetas de investigación de oficio, con el objetivo de esclarecer completamente los hechos y documentar cada elemento del caso.
Con los hallazgos presentados, la investigación perfila un ataque planeado, ejecutado sin cómplices y con un patrón de imitación previamente documentado, elementos que ahora forman el eje central del caso.


