La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el relevo en la Embajada de México en Estados Unidos, marcando un ajuste relevante en la representación diplomática del país en Washington. Esteban Moctezuma dejará el cargo tras un periodo de cinco años —por encima del promedio habitual— y será sustituido por Roberto Lazzeri, cuyo nombramiento ya está previsto.
El anuncio se dio a través de un video publicado el 27 de abril en redes sociales, donde la mandataria también dejó claro que Moctezuma no se va del proyecto, sino que continuará dentro de su administración, aunque sin revelar aún su siguiente responsabilidad.
Reconocimiento a resultados en remesas y representación
Durante su mensaje, Sheinbaum destacó uno de los logros clave de la gestión de Moctezuma: la disminución en el impuesto a las remesas, un tema sensible para millones de familias mexicanas. La presidenta fue directa: “Gracias a Esteban se logró esta disminución muy, muy importante”.
Además, subrayó el trabajo coordinado con Finabien para evitar cobros excesivos a quienes envían dinero desde el extranjero, un punto que ha sido central en la agenda económica vinculada a la migración.
En el plano político, también reconoció que la representación mexicana se sostuvo con firmeza: México fue defendido “con mucha dignidad y mucha fortaleza”, en un contexto bilateral complejo.
Transición en marcha y relevo confirmado
Aunque no se precisaron fechas exactas para el cambio, Sheinbaum confirmó que Roberto Lazzeri será propuesto como el siguiente embajador en Estados Unidos, consolidando así el relevo en una de las posiciones diplomáticas más estratégicas del país.
Sobre el futuro inmediato de Moctezuma, la presidenta fue clara: seguirá colaborando en su equipo, pero su nuevo encargo aún no puede hacerse público.
Moctezuma: cinco años, dos administraciones y agenda migrante
Desde el 23 de abril, el propio Esteban Moctezuma ya había adelantado que su salida formaba parte de un ciclo natural, acordado previamente con la presidenta. En ese momento, explicó que permanecería en funciones hasta que el proceso institucional de relevo concluya formalmente.
Su gestión, detalló, abarcó cinco años, atravesando dos administraciones federales en México y dos presidencias en Estados Unidos, un dato poco común en la diplomacia mexicana, donde el promedio ronda los dos años.
Entre los ejes de su trabajo destacó la atención a la comunidad migrante, incluyendo acompañamiento en centros de detención y prisiones estadounidenses, particularmente durante las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump.
El propio Moctezuma resumió uno de los momentos clave de su gestión al recordar encuentros entre legisladores estadounidenses y representantes de todas las fuerzas políticas mexicanas:
“Eso fue una muestra en Estados Unidos de que los mexicanos cuando nos unimos en lo esencial somos muy fuertes”.
Cierre de etapa, continuidad en funciones
A pesar del relevo, Moctezuma dejó claro que su compromiso se mantiene hasta el último día:
“Todavía hay muchas cosas que cumplir. Hasta el último día que esté ahí, yo voy a dar resultados. Hay una cuestión que a mí me apasiona, que es México, y por eso, servir a mi país es sin duda lo que veo en mi futuro”.
En paralelo, desde la Cancillería también se anticipa continuidad en la colaboración. Roberto Velasco, jefe de la Unidad para América del Norte, expresó:
“Me entusiasma que tendremos una oportunidad de seguir trabajando en adelante”.
Así, el relevo en Washington no es ruptura, sino reacomodo estratégico: cambia el rostro en la embajada, pero la operación política y diplomática sigue en marcha.


