El gobierno federal avanza en la construcción de una colaboración estratégica con la petrolera brasileña Petrobras, enfocada en el desarrollo de biocombustibles, producción de etanol y transferencia de tecnología petrolera, confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum.
El objetivo es claro: aprovechar la experiencia tecnológica de Brasil en áreas clave del sector energético y, al mismo tiempo, compartir desarrollos generados en México, en un esquema de intercambio bilateral de conocimiento.
“Ellos han desarrollado muchas metodologías de extracción de petróleo y de otras cosas, como por ejemplo producción de biodiésel o de etanol. Entonces acordamos colaborar para que muchos desarrollos tecnológicos que ellos tienen podamos aprovecharlos, y que ellos puedan aprovechar los desarrollos tecnológicos que tenemos nosotros.”
Biocombustibles y tecnología: el eje de la colaboración
El acercamiento con Petrobras abre la puerta a fortalecer capacidades en energías alternativas como el biodiésel y el etanol, además de mejorar procesos en la industria petrolera tradicional mediante la incorporación de nuevas metodologías.
La presidenta explicó que esta iniciativa surge tras la reciente reunión en Palacio Nacional con Magda Chambriard, directora de Petrobras, empresa con participación tanto del gobierno brasileño como del sector privado.
El planteamiento es construir una relación técnica y operativa, donde ambas partes puedan intercambiar conocimientos y acelerar el desarrollo energético.
Arranque técnico: especialistas llegan en mayo
Aunque por ahora no existe un acuerdo formal firmado, el proceso ya tiene fecha de arranque. El próximo 13 de mayo, un equipo especializado de Petrobras llegará a México para trabajar de manera conjunta con técnicos nacionales.
Este grupo estará integrado por expertos en producción, exploración y transformación, lo que permitirá iniciar un trabajo directo en campo y laboratorio, orientado a identificar oportunidades concretas de aplicación.
Intercambio de capacidades: México también aporta
El esquema no es unilateral. Desde el gobierno mexicano se destacó que el país también cuenta con desarrollos tecnológicos propios que pueden ser aprovechados por Petrobras.
La lógica es construir una colaboración de ida y vuelta, donde ambas naciones fortalezcan sus capacidades en sectores estratégicos del ámbito energético.
Con este movimiento, México coloca sobre la mesa una ruta de cooperación internacional en energía, donde biocombustibles, innovación tecnológica y conocimiento compartido se convierten en los pilares de una relación que busca traducirse en resultados concretos para el desarrollo del sector.


