En un contundente ejercicio de soberanía y memoria histórica, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desmanteló este viernes la narrativa victimista de la derecha española, calificando como un “rotundo fracaso” la reciente visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Desde el Palacio Nacional, Sheinbaum fue clara: el rechazo que encontró la política madrileña en suelo mexicano no fue producto de hostigamiento estatal, sino de su propia insistencia en reivindicar figuras del pasado colonial que agravian la identidad mexicana.
La mandataria desmintió categóricamente las acusaciones del equipo de Ayuso, que huyó del país alegando supuestas “amenazas” cuando aún restaban cinco días de su gira. Para Sheinbaum, el inconveniente central fue la desconexión total de la visitante con el México moderno y consciente.
“Fue un fracaso, pero no porque alguien interviniera. Ya dijimos que eso fue falso”, sentenció la presidenta. “Surgió por enaltecer la figura de Hernán Cortés. ¿Cómo creen que en México eso va a pegar? ¿Que va a generar algún vínculo? Todo lo contrario”.
Sheinbaum denunció que el objetivo real del viaje de Ayuso no era la cooperación, sino el ataque político: “Tenía el objetivo de hablar en contra del Gobierno de México”, señaló, evidenciando el uso de nuestra nación como un escenario para las pugnas internas de la derecha española.
Vacaciones bajo el disfraz de persecución
Con un toque de ironía, Sheinbaum cuestionó la coherencia de la funcionaria madrileña, quien a pesar de su discurso crítico hacia la administración de la Cuarta Transformación, prolongó su estancia bajo un esquema que Sheinbaum no dudó en señalar como recreativo.
“Tanto que odia a México y al Gobierno de México, pero se pasó 10 días de vacaciones. Que venga más, que se pase más tiempo de vacaciones aquí. Somos un país extraordinario”, ironizó la mandataria el pasado jueves.
La presidenta Sheinbaum contrastó la actitud beligerante de Ayuso con los recientes gestos de respeto provenientes de otros sectores del Estado español. Mencionó positivamente los acercamientos del canciller José Manuel Albares y la sensibilidad de los reyes Felipe VI y Letizia hacia causas como la exposición de mujeres indígenas en Madrid.
Sin embargo, dejó claro que la relación bilateral debe basarse en un nuevo paradigma de respeto mutuo y reparación simbólica. Así, la mandataria añadió que el vínculo entre México y España debe basarse en el reconocimiento de la grandeza cultural y la dignidad de los pueblos originarios.
“Eso genera mucho más vínculo que una visión de venir aquí y hablar mal del gobierno de México”, sostuvo.
Finalmente, la mandataria señaló que la turbulenta visita no solo fue un error diplomático, sino que generó fracturas internas en el propio partido de Ayuso en España. Con esto, México reafirma que no es territorio fértil para aventuras políticas que pretendan pisotear la dignidad de su historia.


