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Detrás de la euforia mundialista: agresiones contra mujeres aumentan entre 26% y 38% en días de juego

Las agresiones no solo se limitan al ámbito privado; un informe del PNUD reveló que el 78% de las mujeres vinculadas al fútbol —entre jugadoras, árbitras, periodistas y aficionadas— ha vivido violencia de género por parte de la afición.

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Con la reciente inauguración del Mundial 2026 y luego del esperado debut de la selección mexicana, la Ciudad de México proyecta ante el mundo la imagen de una capital segura, incluyente y firmemente comprometida con los derechos de las mujeres. Sin embargo, detrás de la euforia y la fiesta futbolera, activistas y datos duros ponen sobre la mesa una conversación tan urgente como incómoda: el alarmante incremento de la violencia de género que suele enmarcar a los eventos deportivos masivos.

​Diversas investigaciones internacionales demuestran que este fenómeno no es una percepción, sino un patrón global. Un estudio de la Universidad de Lancaster, en Inglaterra, reveló que las agresiones domésticas aumentaban un 38 por ciento cuando la selección local perdía, e incluso registraban un alza del 26 por ciento en caso de victoria o empate.

Esta tendencia se replica en América Latina; durante el Mundial de 2014, Colombia reportó un incremento de hasta el 43 por ciento en la violencia contra las mujeres en días de partido, mientras que en Brasil la violencia doméstica creció casi un 24 por ciento durante las jornadas de la liga local.

​Lizeth Mejorada, vocera de la colectiva Mujeres Vivas, Mujeres Libres, advierte que el foco rojo no está en el deporte mismo, sino en la normalización de la violencia machista que se genera en estos espacios de esparcimiento. La activista enfatizó que a estas conductas se les debe sacar la tarjeta roja de inmediato, señalando que el deseo de que a la Selección Mexicana le vaya bien no debe estar reñido con la exigencia de bienestar y seguridad para las mujeres.

Los caso de violencia sexual que marcaron la CDMX en 2018

​El contexto local no es ajeno a esta problemática. Registros de la Ciudad de México muestran que los reportes de violación aumentaron un 12 por ciento durante la semana en que la selección nacional perdió contra Suecia en el Mundial de 2018, un periodo donde también se detectó un incremento del 35 por ciento en la compra de alcohol.

La situación actual de la capital ya es de por sí compleja para el arranque del torneo, pues los feminicidios en la urbe aumentaron un 50 por ciento durante el primer bimestre de 2026. Además, la CDMX encabeza las estadísticas nacionales en llamadas de emergencia por violencia de género, acumulando más de 9 mil 600 reportes en apenas dos meses, en un país donde, según el INEGI, 7 de cada 10 mujeres han enfrentado alguna forma de violencia a lo largo de su vida.

​A la par de los riesgos de seguridad, las organizaciones civiles denuncian serias contradicciones legislativas en la “metrópoli feminista”. A pesar de que en 2024 se presentó una iniciativa para eliminar por completo el aborto del Código Penal de la CDMX, la propuesta permanece congelada en el Congreso local, manteniendo vigente la posibilidad de criminalizar a las mujeres. Entre 2023 y 2024, la capital del país formó parte de un grupo de ocho estados donde se abrieron más carpetas de investigación por el delito de aborto que por feminicidio.

​Al respecto, Angie Contreras, también portavoz de Mujeres Vivas, Mujeres Libres, cuestionó severamente las prioridades institucionales al declarar que una ciudad que investiga a más mujeres por abortar que a feminicidas no puede considerarse segura, sino una entidad que eligió a quién proteger, añadiendo que la seguridad debe demostrarse con hechos.

Más de la mitad de mujeres relacionadas con el fútbol han sufrido violencia de género

​La magnitud del operativo para el Mundial 2026 evidencia un fuerte contraste de recursos. La ONU estima que la justa atraerá a 5.5 millones de turistas, y el Gobierno local ha dispuesto el despliegue de más de 56 mil elementos policiacos para resguardar los estadios y los corredores turísticos.

No obstante, las agresiones no solo se limitan al ámbito privado; un informe del PNUD reveló que el 78 por ciento de las mujeres vinculadas al fútbol, entre jugadoras, árbitras, periodistas y aficionadas, ha vivido violencia de género, identificando a la propia afición como el principal agresor.

​Ante este panorama, colectivas feministas aclaran que el objetivo no es boicotear la fiesta deportiva ni impedir el disfrute de la ciudadanía, sino invitar a la sociedad a mirar la otra cara del Mundial.

Las activistas hacen un llamado a visibilizar las historias de violencia que ocurren fuera de las transmisiones oficiales, recordando que una ciudad verdaderamente segura no se mide por la cantidad de visitantes o el tamaño de sus operativos policiales, sino por las condiciones reales de vida y paz que ofrece a sus mujeres diariamente.

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