Con un retraso de casi 20 minutos, reflejo de la habitual desorganización institucional, dio inicio el Gran Desfile Mundialista en Paseo de la Reforma, un evento orquestado por el Gobierno de la Ciudad de México en el marco de la Copa del Mundo 2026.
Minutos después de las 13:00 horas, la tensión creció entre la multitud congregada en los alrededores de la Glorieta de la Diana Cazadora. Ante la desesperante espera, la ciudadanía comenzó a chiflar y a exigir con energía a las autoridades el inicio inmediato del acto.
Familias trabajadoras y fraternos turistas procedentes de Colombia, Ecuador, Venezuela y Estados Unidos colmaron las aceras de Reforma. La resistencia al sol se extendió desde la Diana Cazadora hasta el Monumento a la Revolución, todos volcados a las calles para presenciar el paso de los contingentes culturales.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, arribó a la Diana Cazadora para dar el banderazo de salida acompañada por los miembros de su gabinete. Sin embargo, el descontento popular no se hizo esperar: a su llegada, la mandataria fue recibida con un sonoro coro de abucheos por parte de los asistentes.
La expresión de la cultura popular se hizo presente a través de un balón mundialista monumental, los tradicionales chinelos, mariachis, música de banda y un carro alegórico que rinde homenaje al ancestral juego de pelota mesoamericano.
El primer carro alegórico en abrirse paso fue precisamente el del juego de pelota, flanqueado por la dignidad de los danzantes que portaban monumentales penachos.
Detrás de ellos, la memoria popular cobró vida: figuras históricas como Diego Armando Maradona y Pelé, junto a otros futbolistas fallecidos que marcaron época, fueron inmortalizados en una emblemática ofrenda combativa y multicolor, arropada por el aroma del cempasúchil.
A la retaguardia de la memoria, las catrinas tradicionales caminaron estrechando lazos con el público y saludando a las masas, mientras el estruendo de la tambora engalanaba los primeros tramos de un recorrido masivo que se prevé concluya con fuerza en el Monumento a la Revolución.
El rescate de las identidades también incluyó otra imponente trajinera gigante rodante y diversas representaciones artísticas de los pueblos originarios que resisten, construyen y dan vida a la Ciudad de México de cara al evento internacional.


