- El gobierno iraní desplegó un amplio operativo de seguridad y logística para atender la afluencia de asistentes
Las autoridades iraníes estiman que cerca de 30 millones de personas participarán en las ceremonias fúnebres organizadas tras la muerte del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jameneí. Las exequias comenzaron en Teherán con una multitudinaria concentración y continuarán durante varios días en distintas ciudades de Irán e Irak, antes del sepelio previsto en Mashhad, su ciudad natal.
El gobierno iraní desplegó un amplio operativo de seguridad y logística para atender la afluencia de asistentes, con el cierre de vialidades, suspensión de actividades en diversos sectores y la instalación de servicios de apoyo para los peregrinos. Las ceremonias se desarrollan en el contexto del mes de Muharram, considerado uno de los periodos religiosos más importantes para la comunidad chiita, lo que ha reforzado el simbolismo de los actos oficiales.
Además de la población local, delegaciones oficiales y representantes religiosos de decenas de países han acudido a las honras fúnebres. De acuerdo con reportes internacionales, la ceremonia también ha sido presentada por las autoridades iraníes como una muestra de cohesión nacional tras el conflicto armado registrado en meses recientes.
Las procesiones recorrerán ciudades consideradas sagradas para el islam chiita antes de concluir con el entierro del líder iraní. Durante los actos se han observado manifestaciones de duelo, consignas políticas y homenajes religiosos, mientras el dispositivo de seguridad permanece activo para garantizar el desarrollo de las ceremonias.
Aunque algunos medios cercanos al gobierno iraní han mencionado una asistencia potencial de hasta 30 millones de personas, otras estimaciones difundidas por agencias internacionales sitúan la participación prevista en cifras inferiores. Hasta el cierre de esta edición no existía un balance oficial definitivo sobre el número de asistentes, debido a que las exequias continuarán durante varios días.

