Carlos Payán recibió el doctorado honoris causa por “sus aportes a la transición democrática desde los medios de comunicación, su trayectoria periodística y su defensa de los derechos humanos”.
“Ahí donde hay despojos, violencias, atropellos, ahí debe estar el periodista” advierte a sus colegas.
 
 
(04 de diciembre, 2013).- En manos de su rector, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, la Universidad de Guadalajara (UdeG) otorgó el doctorado Honoris Causa al periodista Carlos Payán Velver, director fundador de La Jornada, el diario al que está indisolublemente unido su nombre.
Abogado por la UNAM que asumió el periodismo con pasión autodidacta dirigiendo El Machete, órgano de difusión del Partido Comunista Mexicano (PCM), Payán se consagró mostrando su valía como subdirector del diario unomásuno (1977-1983).
Payán comprendió la íntima relación entre democracia y libertad de expresión. – María Felicitas Parga Jiménez.
En su discurso por el reconocimiento de la UdeG hizo un recorrido por su vida, entre anécdotas personales y acontecimientos históricos –que se funden inevitablemente tratándose de él, hombre imprescindible para comprender el México actual.
El rector Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla entrega constancia del reconocimiento a Carlos Payán Velver.
La Jornada se fundó en 1984, pero la historia de Payán se funde con la de México mucho antes, cuando comienza a militar en el PCM y se hace cargo de su órgano de difusión. “Yo no vengo del periodismo, vengo del Partido Comunista, que le dio a mi vida sentido y una ética que no abandono”, concede a quienes le regatean la etiqueta de “periodista” pese a sus cuatro décadas de experiencia.
Sonríe y evoca. “El ingreso al Partido Comunista y mi inicio en el periodismo son los acontecimientos más importantes de mi vida”, mira hacia atrás, al derrumbe del socialismo realmente existente y al triunfo de las ideologías individualistas; resume la experiencia de quienes no cedieron los ideales por las conveniencias: “Los comunistas estábamos equivocados aunque tuviéramos razón”.
La militancia dio paso a otra forma de compromiso, una que no lo ha abandonado: el del comunicador con la verdad, pero con una verdad que “siempre es sospechosa. Debemos saber que todo texto está escrito y toda foto está tomada desde un punto de vista subjetivo”.
Payán siempre hizo periodismo con la comprensión de que los derechos no se conceden, se conquistan”. – Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla
Ese compromiso se reflejó en el trabajo de unomásuno, donde “empezamos a hacer un periodismo que no estaba contra el gobierno pero sí frente a él”. Ya en La Jornada, Payán y el equipo que lo acompañaba mostraron cómo la “sola voluntad de decir la verdad“ bastaba para dar un salto cualitativo respecto de lo que se hacía en otros medios, “voces antes inaudibles se dejaron oír”.
El periodista Pedro Miguel ejemplifica la atroz realidad de las palabras de Payán. “Antes de La Jornada, en el periodismo mexicano no existían los indígenas” dice en un video grabado para esta ceremonia.
Nos llamaron izquierdistas por el mero hecho de decir lo que pasaba en el país. – Carlos Payán.
Payán mencionó su más reciente incursión en los medios de comunicación: el lanzamiento, hace ya un año, de REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, un medio virtual independiente que cofundó con su amigo y colega Epigmenio Ibarra.
“Los muchachos ya no andan con La Jornada bajo el brazo” ha dicho el periodista Epigmenio Ibarra. En efecto. Yo todavía me recuerdo durante mis primeros años de universidad, llegando al salón con mi ejemplar de ese diario que me forjó como lector y como ciudadano. Pero ya no. Las plataformas digitales han transformado al periodismo y a su público.
Hoy, el ciudadano bien informado no es sólo un lector, pero mucho menos un televidente pasivo. Los medios audiovisuales alternativos han retomado la bandera del periodismo crítico enarbolada por La Jornada, llevándola a las nuevas generaciones.
Con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO quiero dirigirme a las nuevas generaciones, a las que han encontrado en internet un medio más abierto y democrático de lo que nosotros llegamos a imaginar. – Carlos Payán.
Carlos Payán entendió a cabalidad esta urgencia: transformar el formato para mantener el compromiso. Por eso, quien es ejemplo del periodismo “tradicional” de calidad, refrendó su papel como pionero de medios informativos sumando su experiencia y entusiasmo al fundar REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO y presidir su Consejo Consultivo.
Pese a la certeza de que el internet representa un triunfo de la libertad de expresión que hace sólo unos años resultaba impensable, Payán no cae en el optimismo fácil. Es consciente de que internet representa tanto una oportunidad única en la lucha por las ideas, como un nuevo sitio desde donde se impone el poder: el espionaje masivo de Estados Unidos recientemente exhibido por Edward Snowden es una prueba de que no hay lugar para la ingenuidad.
“Los jóvenes tendrán que dar la lucha por ese bien inalienable de la humanidad que es la libertad de expresión”; la lucha que antes se dio desde las imprentas se llevará a las redes sociales y a las plataformas virtuales, pero está lejos de poderse dar por concluida.
El evento estuvo presidido por el rector Bravo Padilla, la rectora del Centro Universitario de la Ciénega, María Felicitas Parga Jiménez; el secretario general de la UdeG, José Alfredo Peña Ramos; el rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Héctor Raúl Solís Gadea, y el vicerrector ejecutivo de la UdeG, Miguel Ángel Navarro Navarro.