(11 de diciembre, 2013).- El día de hoy un fenómeno muy peculiar se llevó a cabo en el #CercoalSenado cuando después de siete días ciudadanos rodearon, a manera de protesta, la valla que protegía el Senado de la República.
Y es que el Gobierno del Distrito Federal (GDF) envió esta tarde a una cuadrilla de limpieza para desaparecer todos los carteles que se habían pegado en las vallas que protegían el recinto legislativo.
Diferentes tipos de papel evidenciaban, como se podía leer, diferentes sentimientos populares como “Traidores a la Patria”, “El petróleo no se vende”, “Despierta México”, “Peña Nieto y Mancera, la misma chingadera” “Senadores, lo que le hagan a México el pueblo se los cobrará” y muchos otros enunciados dirigidos en su mayoría contra los legisladores de la Cámara Alta y Peña Nieto.
A pesar de la ausencia el día de hoy de aquellos que protestaban de manera activa los días pasados, personas que caminaban sobre Paseo de la Reforma leían con detenimiento todo lo que las vallas expresaban y algunos, a pesar del acoso policial, registraban el momento con sus celulares o cámaras fotográficas. Seguramente esas imágenes o videos posteriormente navegarían en las redes sociales y serían compartidas por más personas.
La higiene es parte de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y la prevención de enfermedades. Al parecer el GDF y el Gobierno Federal están muy preocupados que aquella enfermedad llamada indignación y que lentamente empieza a contagiar a varios ciudadanos, se expanda y sea imposible curar.
En unos días la limpieza de cualquier rastro de protesta, la limpieza de la zona, nos recordará aquella frase que José Emilio Pacheco escribió, con ayuda de textos de Elena Poniatowska, en Voces de Tlatelolco:
“Lejos de Tlatelolco todo era / de una tranquilidad horrible, insultante.”
Muy probablemente, en unos días, lejos del Senado todo será de una tranquilidad horrible, insultante, para muchos de los que se indignaron y protestaron.









