Fuente: El Barrio Antiguo
Testimonio de migrante recopilado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en el esclarecedor y hasta hoy poco atendido informe “Bienvenidos al infierno del secuestro”.
(29 de diciembre, 2013).- La verdad es que sí es cierto. De las nueve veces que llevo, en ésta las cosas han cambiado. Antes los migrantes nos reuníamos en las líneas de los trenes a convivir entre nosotros. Pero ya no. Ahora tienes que meterte al monte y exponerte a varios peligros, como secuestradores y animales salvajes. Cuando venía entrando me dijeron cómo estaban las cosas. La verdad es que yo pensé que eran mentiras porque las veces que lo había intentado estaba todo tranquilo, todo normal. Pero ahora hay muchos vatos que te piden dinero, y si no lo das, te secuestran y te matan. Si tus familiares no tienen el dinero, te matan.
Ahí salió una camioneta roja en un cruce donde había un tipo rancho. Había un señor al que no se le distinguía la cara porque estaba todo oscuro. Entonces pararon el tren, hicieron disparos y agarraron a bastante gente. También adolescentes, mujeres y señoras que no pudieron correr. Yo corrí hacia la derecha y agarré la carretera. Atrás de mí venía una muchacha. Brinqué un cerco y la chava me pidió que la ayudara. Entonces yo me paré y le quise dar la mano, y cuando le di la mano le pegaron un disparo en el hombro derecho. Cayó donde yo estaba.
Después de eso ya no podía ayudarla. Con todo el dolor del alma tuve que correr. Atrás de mí venía uno con pasamontañas sujetando una pistola 22 en la mano. Cuando vio que yo estaba en el monte, se echó para atrás. Ellos no se meten al monte porque les da miedo que ya dentro les demos pa’ bajo. En ese tren veníamos como 300.
Desde donde estaba se veía sobre el pavimento toda la gente que tenían ahí tirada, amenazada con pistolas y los focos que las alumbran.
A una chava la violaron entre uno, dos, tres, varios. A otra que no se dejó violar la mataron. Sólo le dieron vuelta y la tiraron debajo de la línea del tren. Los otros vatos juntaron a todos en una troca. El señor de ese rancho es cómplice porque ahí metieron a varia gente. Incluso se pusieron a tomar y a fumar droga juntos. Yo miré todo eso porque regresé a la línea del tren para ver si lo podía volver a agarrar. Pasó otro y trepé. De repente, ahí en la nada, hizo parada. ¿Por qué detenerse en la nada y no en una ciudad? ¡Si el tren nunca se para en lo que es monte! Nos bajaron a todos a tiros. Un vato que venía conmigo defendió a una chava y le pegaron un balazo en la cabeza. Los dos últimos vagones ya los llevaban llenos de gente, secuestrados que iban para Nuevo Laredo.
Lo que quiero decir es que los maquinistas, Migración, los Federales, todos esos están involucrados en esto. ¿Por qué los de Migración nos agarran sólo para entregarnos a los secuestradores por dinero? ¿Por qué los maquinistas cobran pasaje si el tren es del Gobierno y puede montarse cualquiera?
Tú, ¿cómo reaccionarías si violaran a una prima, una tía o sobrina que viniera en el corredor? Así como ellos, yo puedo pagar un arma para venir y darle duro a ellos, ¿me entiendes?
Se tiene que hacer algo. Vamos a tomar represalias contra ellos porque nos están chingando.
Los secuestradores y las mismas ratas que nos afectan a nosotros son centroamericanos, igual que nosotros: guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, nicaragüenses, hasta de Costa Rica. Pero esos vatos son mandaderos y sus jefes son de aquí, de México.
Si le siguen, este año que viene va a incrementar la violencia, eso que lo tengan por seguro. Porque todos los migrantes, todos los hermanos, sobrinos e hijos, los que vienen en el tren y ven que se tiran a sus hermanas, sobrinas y primas, tal vez hasta a sus madres, van a venir de allá bien enojados. Verán, habrá guerra.


