Carlos Portillo / @portillo_carlos
(2 de enero, 2014).- Un grupo de jóvenes del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Sede Sur, liderados por Guadalupe Bravo, actualmente realiza estudios sobre sustancias activas que permitirían la pérdida de peso con un mínimo de efectos adversos.
Existe una gran cantidad de métodos a los que se recurre para bajar de peso, sin embargo, la mayoría de éstos suelen ser poco confiables o inseguros. Uno de los casos más comentado, es el del abuso de los llamados “anorexigénicos“, que son suplementos dietéticos o fármacos supresores del apetito.
Es por esto que jóvenes científicos del Cinvestav se concentran ahora en la investigación de extractos naturales que ayuden a bajar de peso, pero sin causar adicción o tolerancia, y con diversos blancos terapéuticos.
Guadalupe Bravo es quien encabeza el proyecto, y explicó que consiste en buscar fitofármacos, extractos naturales de plantas medicinales, o cuyos principios activos pueden encontrarse en plantas como el jitomate y el nopal, por mencionar dos ejemplos.
Los actuales fármacos en el mercado, comentó, tienen efectos adversos de alta consideración, además de ser caros y presentar lo que se conoce como “rebote” si son suspendidos, provocando que el individuo recupere el peso perdido o hasta lo rebase.
En el caso de los fitofármacos, las ventajas incluyen el cuidado de la salud y el bajo costo para que sean accesibles a un amplio sector de la población.
Bravo, adscrita al Departamento de Farmacobiología del Cinvestav Sede Sur, explicó que gran parte de los anorexigénicos son derivados de las anfetaminas; es por esto que son tan propensos a la adicción, a la tolerancia al fármaco, e incluso a la necesidad de aumentar las dosis, lo que ocasiona trastornos cardiovasculares.
También aclaró que dichas sustancias se prescriben en casos de obesidad mórbida y, supuestamente, sólo como último recurso luego de haber intentado con regímenes de dieta, ejercicio y/o cambios en el estilo de vida.
No obstante, el abuso de estos fármacos se ha vuelto común debido a que algunos se han vuelto accesibles en el mercado y sin necesidad de receta médica, para volverse la “opción fácil” aunque las personas no estén informadas sobre los efectos secundarios.
El equipo de investigación también ha considerado que los fitofármacos en los que ahora trabajan, tampoco pueden ser utilizados como la única terapia para bajar de peso, sino que necesita complementarse con ejercicio y modificaciones en los hábitos de vida.
“En las ciudades se preocupan más por comer lo que se puede, por lo que tienden a comer mal y mucho, este cambio en el estilo de vida ha ocasionado la llamada epidemia de obesidad en México”, expusieron; país donde una gran parte de la población adulta rebasa el índice de masa corporal de 30, la escala a partir de la cual, se denomina obesidad mórbida.
En el caso de los niños, este problema representa una mayor preocupación, pues desarrollan síndrome metabólico y alteraciones cardiovasculares desde temprana edad.
Los colaboradores de Bravo en el proyecto de investigación sobre los fitofármacos, está conformado por Patrick Mailloux Salinas, Juventino Colado Velázquez, Josué Vidal Espinoza Juárez, Osmar Antonio Jaramillo Morales, Fabián Meza Cuenca y Juana María de Lourdes Medina Contreras, quienes actualmente trabajan en distintas líneas alrededor del tema de la obesidad.
“La educación es lo más importante, no sólo de nosotros sino de pacientes y de los propios médicos para evitar que se prescriban indiscriminadamente los anorexigénicos. Existe la Oficial Mexicana NOM-008-SSA3-2010, para el tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad, que da lineamientos que recomienda la Secretaria de Salud sobre cómo tratar al enfermo”, expuso Juventino Colado Velázquez.


