(13 de enero, 2014).- El día de ayer la Representación General de Bienes Comunales de Milpa Alta y pueblos Anexos, dieron la bienvenida a los asistentes a una reunión preparatoria rumbo a la Primera Reunión de Comunidades, Pueblos y Barrios del Distrito Federal a llevarse a cabo el próximo 31 de enero y primero de febrero en la delegación de Milpa Alta.
“En esta ciudad, si un poderoso camina armado sigue siendo un ‘patriota’, y si un grupo de ejidatarios cuidan y defienden sus tierras con las manos, la ley y la palabra, entonces son enemigos del progreso, entonces hay que quitarles la tierra y hacer otro Sixflags, otro Walt-mart y otra carretera de pago”, señalaron en la lectura de su carta de bienvenida.
A continuación el texto íntegro leído el domingo 12 de diciembre en la Casa de Cultura Analco, el espacio reapropiado por la comunidad de Milpa Alta, donde se realizará el encuentro generado en el marco del Congreso Nacional Indígena.
Transcripción del audio.
El día de hoy corresponde, según la cuenta del tiempo que llevaban nuestros abuelos, la cuenta primera, a un día hunkej, ce mázatl, “uno venado”, como se dice en español. Y sin importar en qué lengua se diga, el símbolo se siente igual. “Y vino aquí a mostrarnos su cara apenas el sol iluminó este día”. El venado nos vino a decir que ayer fue un día muerte, y que luego de la muerte, que apenas después de la muerte, queda el espíritu. El día venado es el día del espíritu, el día del espíritu de las cosas. De un sitio a otro, de aquí hasta donde la mirada ya no alcanza y se tiene que curvar para hacernos entender que el mundo es uno y es redondo, ahí donde no vemos y aquí donde nos vemos, en todo sitio las cosas tienen su espíritu. Su espíritu de cuatro patas. El venado es el espíritu del monte, y como el venado, los otros seres requieren cuatro y siete y cuatrocientos sueños, y cuatro pilares para sostener su corazón. Hay que aprender a caminar como el venado, que anda con el corazón y siempre camina hacia donde está la libertad. Es el día del espíritu porque luego de la muerte sólo queda el espíritu, nuestros abuelos se murieron, pero hoy están aquí sus espíritus. Nosotros muchas veces hemos tenido que morirnos, nos hemos muerto con cada compa que se muere, morimos con Guillermo Staines, con Ramiro Taboada, con Aquiles Vargas, con Galdino López Xomóyotl, con don Carlos López Ávila Tomaxco y todos los compas que han muerto. Hoy aquí los encontramos, porque el día de su muerte morimos con ellos para poder encontrarlos y encontrarnos, para también encontrar nuestro espíritu. Pero hay una muerte que no permitiremos, no aceptaremos la muerte que nos ofrece el poderoso, porque si aceptamos esa muerte no vamos a encontrar nada más que olvido. Y nosotros no olvidamos, sabemos que el poderoso es el mismo, el mismo que chingó a Zapata, el mismo que durante décadas y siglos ha asesinado a indígenas, maestras, estudiantes, obreros, trabajadoras, campesinos, guerrilleras. El poderoso fue el asesino en Tlatelolco, el asesino en Acteal y el asesino en Atenco. Si viene su muerte, si manda su muerte vestida de azul o de cualquier color, que venga pues su muerte, que llegue, y que choque con nuestra voluntad de vivir, que nos encuentre luchando y si nos vence que nos arroje a la negrura, si nos vence… Pero no aceptaremos sumisos la muerte que ofrece, la muerte que dicta desde una tribuna que ha ensuciado con el aire fétido del cínico, la muerte que nos declara en sus programas de gobierno y en sus programas de televisión. No aceptaremos esa muerte porque no olvidamos. El poderoso es el mismo de siempre, el que ha ido arrebatando las tierras de uso común a los pueblos de la ciudad de México para entregarlas al capital extranjero. El poderoso es el gobierno, y es un gobierno que reprime estudiantes y que ingenia leyes absurdas, como la que pretende prohibir manifestaciones públicas, ¿creen que nos dará permiso de protestar contra una ley que impide protestar? En esta ciudad, los que siempre han protegido la tierra que infiltra el agua de lluvia, son los que tienen el peor servicio de agua, la peor calidad del agua, cuando la tienen. En esta ciudad la policía cuida las calles donde viven los poderosos, mientras golpea a los estudiantes frente a Bellas Artes, al mismo tiempo que se acomoda la corbata frente al podio y sonríe a la cámara, y al mismo tiempo que permite que una camarilla de bandidos talen miles de árboles de nuestros montes. En esta ciudad, si un poderoso camina armado sigue siendo un “patriota”, y si un grupo de ejidatarios cuidan y defienden sus tierras con las manos, la ley y la palabra, entonces son enemigos del progreso, entonces hay que quitarles la tierra y hacer otro sixflags, otro walt-mart y otra carretera de pago. El gobierno sigue siendo el mismo, con el mismo rostro de desprecio hacia los pueblos y hacia todos los que no sean él, el mismo bajo tres o veinte nombres de partidos políticos. No importa cuántas cabezas tiene una hidra, pues tiene un solo cuerpo y una multitud de asesores corruptos donde debería tener el alma. No le creemos, no le tememos, no vamos a permitir que quiera destruirnos y llamar a esa destrucción “desarrollo”, y esperar que todo el mundo le aplauda por eso. Si se acaban los montes se acabará el venado, si se acaba el zacatuche se acabará nuestra semilla, y ya no podremos de dos hacer semilla y hacer nacer hombres nuevos, si se acaba el ajolote se acabará nuestra historia, se morirán nuestros abuelos sin que nadie los recuerde, si se acaba el monte, nosotros ya no tendremos espíritu, ya no tendremos nahuales que anden corriendo por el monte siendo lo que son: luz, átomos y sueños que caminen por un lugar que creemos es lo más parecido a la libertad. Si permitimos que se acaben los montes y las tierras agrícolas, si permitimos que el poderoso tenga nuestras tierras para hacer sus cuarteles, sus carreteras de pago, sus casas de fin de semana, sus unidades habitacionales, sus franquicias, sus perforaciones en la tierra para sacarle el agua que ya no tiene, si dejamos que se lleve las piedras, la tierra, los minerales y la historia para ultrajarla frente a nuestros ojos, si dejamos que se lleve la dignidad para convertirla en orgullo y soberbia, entonces habremos perdido todo. Hemos muerto muchas veces para encontrarnos, y si no logramos que nuestros pensamientos se encuentren esta vez, quizás ya nunca podamos encontrarnos. Eso pensábamos el día que nos reunimos los pueblos del sur para luchar juntos, eso pensábamos mientras decíamos nuestra palabra, eso escuchábamos del otro cuando nos tocó escuchar, y eso pensamos ahora que ya estamos aquí luchando juntos, pensábamos eso, que si no era esta vez, en este tiempo, quizás ya no sería. Y tenía que ser en estas tierras que todas son una, en este Xochimilco- Tláhuac – Milpa Alta que nosotros sentimos como una sola tierra que sufre de mil formas distintas, nuestras tierras las sentimos como una sola casa con mil puertas para entrar, pero con una sola salida: unirnos los pueblos del sur. Por eso nuestros pueblos se están uniendo, no vamos a esperar que nadie venga a unirnos, porque eso fue siempre nuestra responsabilidad, y porque cuando callamos para escuchar al otro, descubrimos que su rabia y su dolor y su esperanza no eran tan distintos. Esa es la primera cosa que les queremos decir a los compas de la prensa y demás compas solidarios que vinieron hoy. Aquí está el documento que nuestros pueblos hicieron, entre todos, escuchando las ideas de todos, por eso ahí va la firma de todos los que pusieron su trabajo, sus ideas y su voluntad para lograr esto. A los que lo pidan se les va a enviar el documento en formato digital. La segunda cosa que queremos decirles es: Bienvenidos a la casa de Cultura Analco, esta casa es un centro comunitario, eso quiere decir que no hay un funcionario del gobierno que la administre, quiere decir que es del pueblo y que es de todos los que son pueblo. Y será la morada del CNI-Región Distrito Federal, y la morada de todo el que sea abajo y a la izquierda. Este lugar es suyo. Aquí en los pueblos del sur siempre decimos eso de “mi casa es tu casa”, y el gobierno se lo tomó muy en serio y ahora se quiere meter hasta la cocina, pero nosotros no lo vamos a permitir. A ustedes sí les decimos que nuestra casa es suya porque sabemos que entienden el sentido de esas palabras, porque sabemos que van a cuidar su casa. La tercera cosa que queremos decirles a los compas de la prensa, es que hagan una lista de contacto, porque ahorita no les podemos decir qué otras acciones vamos a realizar unidos los pueblos del sur, porque todavía se están discutiendo, pero se les avisará con tiempo para que estén listos. Eso es todo.


