(22 de enero, 2014).- En momentos en que el tema Michoacán está en el centro del debate, y diferentes organizaciones internacionales han señalado el poco avance de México en materia de Seguridad y Derechos Humanos, Peña Nieto, declaró a su llegada al Aeropuerto de Gander durante una escala previa a su llegada al Foro Económico de Davos, Suiza, que la violencia en nuestro país tenía una disminución real.
“Hay una disminución real de los niveles de violencia, 2011 fue el año más crítico en términos de violencia que se generó en el país y que a partir de ahí y especialmente en el último año, ha habido una reducción sensible en los niveles de violencia”.
Peña presumió que lo logrado en 2013, merece reconocimiento, atención y visibilidad ante el mundo.
Dijo que México es un país con democracia consolidada que genera acuerdos y diálogo político.
Con Peña Nieto, impunidad y violaciones a derechos humanos generalizadas
La organización internacional Human Rights Watch (HRW), encargada de la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos ha presentado su informe anual, en el que mediante 14 apartados indica detalladamente cómo en el primer año de gobierno de Peña Nieto, la situación de derechos humanos en México no ha visto mejoras.
Uno de los temas destacados es el de las desapariciones, señalando que en febrero del 2013, la administración del priista aceptó que más de 26 mil personas habían sido denunciadas como desaparecidas o extraviadas. No obstante, México sigue sin contar con una base de datos nacional sobre estos casos.
Otro tema preocupante es la impunidad de los abusos militares. El informe de HRW expone: “México ha delegado mayormente a las fuerzas armadas la lucha contra la violencia y el narco, lo cual ha provocado violaciones de derechos humanos generalizadas”.
Dicho informe también evalúa el periodo que comprende desde diciembre del 2006, hasta mediados de septiembre del 2013, revelando que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha recibido 8 mil 150 denuncias de abusos a cargo de miembros del Ejército Mexicano, a quienes, cuando se les ha llegado a juzgar, ha sido siempre en tribunales militares que no son independientes ni transparentes.
“La tortura continúa siendo extensamente practicada en México para obtener confesiones forzosas y extraer información”, se añadió como parte de la crítica a la impunidad; sosteniendo que entre las tácticas más frecuentes, predominan las golpizas, los simulacros de ahogamiento, las descargas eléctricas y la tortura sexual.
HRW también advierte que el Protocolo de Estambul casi nunca es aplicado en el país. Dicho protocolo se refiere a una serie de principios para calificar el estado de quienes han sufrido delitos como la tortura o el maltrato para confesar.
Por otro lado, se valora la situación del Sistema de Justicia Penal Mexicano, con resultados igual de precarios, ya que se le considera ineficaz para brindar justicia a las víctimas de crímenes violentos, o a las violaciones de los derechos humanos. Mientras que el cambio del Sistema Judicial Inquisitivo al acusatorio oral avanza de forma aletargada.
Con respecto a las violaciones de derechos humanos relacionadas con el combate al narcotráfico, el informe señala que “el Gobierno logró pocos avances en procesar los extendidos asesinatos, desapariciones forzosas y torturas cometidas por soldados y policías en el curso de los esfuerzos por combatir el crimen organizado, incluyendo durante el mandato de Peña Nieto”.


