(29 de enero, 2014).- “Ante el fracaso del Estado en proveer seguridad, ante el fracaso del Estado en cuidar la soberanía, se obliga a la gente a autodefenderse, a organizarse, a agarrar y conseguir armamentos” para actuar en defensa del país por cuenta propia, expresó el académico Julio Boltvinik en entrevista para REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO.
El Congreso Popular es un mecanismo para que la ciudadanía exponga su desacuerdo con las decisiones parlamentarias y las reformas estructurales promovidas por el Ejecutivo Federal, en especial la Reforma Energética.
“Sabemos que por más que hagamos en un congreso alternativo, no podemos promulgar leyes. Lo que sí podemos hacer es crear más y más conciencia, más y más organización, más y más actos de desobediencia civil” para que las trasnacionales den cuenta de que no será posible invertir en materia energética y de hidrocarburos, indicó Boltvinik.
“En mi opinión, es para que lo escuchen las trasnacionales, que sepan que los mexicanos no avalamos la Reforma Energética”. La mega marcha del 31 de enero, la Consulta Popular, los amparos promovidos y la denuncia al Ejecutivo Federal por traición a la patria son “armas muy importantes” que demostrarán a la clase política gobernante que en una democracia es el pueblo quien tiene la decisión.
Para que esa clase política “con todo y su reforma se queden con ella porque las trasnacionales van a dudar si se va a hacer o no un arma muy importante”, expuso.
La participación ciudadana en la convocatoria al Congreso Popular, abierta el viernes 24 de enero y que cerrará hoy a la medianoche, “ha sido razonable, no tanta como quisiéramos. Digamos que no hubo gran difusión en los medios de comunicación. Pero lo importante es el efecto simbólico” que genera en el interior y al exterior del país.
Julio Boltvinik –uno de los más de 80 firmantes, entre periodistas, académicos, artistas, defensores de derechos humanos, activistas y escritores–, señala que al ser ésta una iniciativa ciudadana no se cuenta con los recursos para financiar el traslado de la gente que vive en el interior de la República y que arribará al Distrito Federal el próximo 5 de febrero, para que el Congreso Popular inicie sesiones.
Los firmantes de la convocatoria han contribuido para facilitar alimentos, sin embargo, la voluntad de la gente para cambiar el rumbo del país hacia una nación más democrática y más justa es la principal contribución para hacer posible esta propuesta impulsada por el investigador John Ackerman.
El lugar para la instalación del congreso se dará a conocer en próximos días. Se tienen contempladas tres opciones, sin que hasta el momento se haya definido alguna. “Cada vez es más difícil. Hay un ambiente represivo, de intolerancia”. La Ciudad de México “ya no es lo que era antes y conseguir locales muy amplios es cada vez más difícil”, aseveró Boltvinik, doctor en Ciencias Sociales por el Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social de Occidente (Ciesas).
El congreso, junto con la Consulta Popular, “es la esperanza, tenemos el derecho ciudadano para hacerlo posible. Derecho contemplado en la Constitución en el artículo 35. Nos lo quieren negar para el año próximo, pero esa lucha va a ser central porque esta lucha está viva. Las trasnacionales no se van a atrever a invertir un centavo, porque van a ver que en el 2015 va a haber consulta; eso es un punto centralísimo”, concluyó el ex diputado federal de 2003 a 2006.


