(02 de febrero, 2014).- Te levantas y acudes al trabajo, al mercado, quizá a la escuela o a cualquier otro lado. Te das cuenta que el tanque de la gasolina está casi vacío, así que acudes a cambiar dinero por combustible, pero al llegar, te percatas de algo que está guardado en tu subconsciente y que habías olvidado: es el día 1 del mes en curso y el precio del hidrocarburo ha subido. ¿Cuándo se volvió común y normal acostumbrarnos a la alza del precio de la gasolina?
Con esto, no sólo el conductor se ve afectado, también el ciudadano que acude a comprar materia prima para elaborar sus productos, que a su vez afecta al que los adquiere por necesidad, persona que seguramente tiene un sueldo que lejos de aumentar, se queda estático, por lo tanto, cada vez le alcanza menos para adquirir lo indispensable.
El aumento de la gasolina nos afecta a todos, mientras que allá arriba, “los que mandan”, los que están sentados cómodamente, se dedican a fijar el rumbo de este país hacia un precipicio que cada vez se encuentra más cerca.


