(07 de febrero, 2014).- Unos michoacanos migrantes van a su tierra para estar con los suyos en esta crisis. Varios dicen que prefieren morir allá, en su tierra, al lado de los de su sangre. Otros se han ido para incorporarse a las autodefensas. Y en buen número han venido a EE.UU., sobre todo a California, huyendo de la violencia. Al menos 2 mil 500 familias han pedido asilo en los últimos meses, pero sus casos se resolverán en un máximo de ocho meses.
Números precisos o siquiera aproximados de ese flujo no existe. Podría ser importante, considerando que en el Golden State hay aproximadamente 2 millones 380 mil michoacanos, y 4 millones y medio en la Unión Americana, según estadísticas de Teodoro Gálvez, representante del gobierno de esa entidad en el país vecino.
Por lo pronto, el Departamento de Estado de EE.UU. ya tiene conocimiento que en la zona neurálgica de Tepalcatepec, Buenavista, Calcomán, La Ruana, Los Reyes y Peribán residen más de dos mil de sus connacionales, pues son hijos de migrantes michoacanos nacidos del lado estadounidense de la frontera.
Con tamaña población, el movimiento michoacano binacional es acusado. Sin embargo, el más visible líder en California, José Sandoval, desmiente que los migrantes estén enviando armas a las autodefensas, cuya lucha ponderan e intentan ayudar pero de otra manera: con labor informativa comunitaria, yendo al centro del poder político de Washington, a instituciones internacionales, atendiendo sus llamados para apoyar a las comunidades con víveres, dinero y ambulancias.
En tanto, grupos de michoacanos enviaron una carta a Enrique Peña Nieto pidiéndole la desaparición de poderes en el gobierno estatal y los municipales, para nombrar a funcionarios honestos. Y le advierten que si no cumple con su juramento –hecho al tomar posesión de la presidencia– de llevar paz a los mexicanos, que haya un referéndum para ratificarlo o que el pueblo lo quite del cargo.
A las autodefensas han ingresado deportados como Jorge Ríos, quien era lavaplatos en Tucson y fue detenido por manejar sin licencia. De igual forma, Santos Ramos, sorprendido con una pistola en Menlo Park, California. No faltan los que fueron pandilleros en Los Ángeles, o los que perdieron sus empleos como recolectores de manzana en el estado de Washington.
Ellos han tomado las armas en revancha contra los Templarios, quienes mataron, hirieron, estafaron o violaron a algún pariente.
Tal es el caso de Edgar Orozco, un ciudadano estadounidense de 27 años de edad, quien dejó su trabajo en un taller de carrocería en Sacramento, hace nueve meses, para unirse a la lucha después de que los criminales mataron a su tío y a su primo.
A raíz del percance del dirigente de estas fuerzas civiles, el doctor José Manuel Mireles, ha surgido otro protagonista en el liderazgo de las autodefensas: Luis Antonio Torres González, conocido como “El Americano”, por haber nacido en California. Torres González se unió a la milicia luego de que fuera secuestrado en unas vacaciones en Michoacán, un octubre del 2012, provocando que sus familiares vendieran la tierra y tomaran las colecciones para pagar su rescate de 150 mil dólares.
Por su parte, el principal portavoz de las autodefensas, José Manuel Mireles, vivió durante varios años en Sacramento y trabajó para la Cruz Roja.
El pasado sábado, LA Times dio cuenta de que muchos michoacanos, o hijos de michoacanos nacidos en California, están yendo a ese estado mexicano para apoyar o integrarse a las autodefensas.
En sentido contrario, hubo un tiempo en el que la región de Tierra Caliente escuchó la versión de que podían ir a EE.UU. y solicitar asilo político. Y así ocurrió: miles llegaron a la línea fronteriza y se entregaron ante oficiales del servicio de inmigración, alegando inseguridad y persecución criminal en sus comunidades. Esta situación fue aprovechada por un abogado oportunista, quien les cobraba 2 mil 500 dólares a modo de estafa, pues en realidad los abandonaba a su suerte.
Varios michoacanos fueron encerrados de 4 a 6 meses en prisiones de inmigración; a otros, y a las mujeres con niños, los detenían sólo un máximo de 5 días y luego les permitían el ingreso al país con el compromiso de acudir a una corte, donde se definiría su caso. Al momento, no se ha precisado la cuantía de personas en esta situación.
Algo cierto es que públicamente, las muestras en favor de la pacificación y respuesta a los llamados de apoyo a las comunidades, sobre todo a las de Tierra Caliente, hechas por dirigentes de las autodefensas, han sido de poca monta.
“Es una vergüenza que siendo tantos en California, muy pocos participamos en la defensa de nuestros pueblos. Unos no van a las manifestaciones por miedo a que sean identificados por Templarios que pueda haber acá. Otros porque son flojos o no les interesa. Y muchos, porque sus organizaciones tienen tintes priistas”, describe Génesis Godínez, del pueblo de Felipe Carrillo Puerto, en La Ruana, Michoacán.
José Sandoval, el dirigente más visible a favor del movimiento por la paz y apoyo a las autodefensas, avecindado en San José, declara al respecto:
“No hay que tener miedo. Les decimos a los migrantes michoacanos que salgan, que denuncien, que hablen con los medios de comunicación, que denuncien esta masacre de la familia de Michoacán”, y agrega: “el miedo del pueblo es el poder del agresor y por eso nuestro pueblo michoacano demuestra valor, no tiene miedo y enfrenta a los que han hecho masacres”.
Sandoval tiene fuerte actividad en las redes sociales, va a eventos en las principales ciudades californianas y ha presidido caravanas para exponer la realidad michoacana a la Casa Blanca, al Congreso Federal, a las Naciones Unidas, a la Organización de Estados Americanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Desde el inicio del año pasado, Mireles y Sandoval se han dirigido a los californianos a través de medios de la editorial La Educación. Inicialmente lo hicieron por la radio 690 AM y sus declaraciones impactaban fuerte en la audiencia, por los excesos criminales Templarios y por la respuesta de las autodefensas.
En cuanto al enfado de los grupos activos con Enrique Peña Nieto, afirma que no ha cumplido cabalmente su labor.
“Si él quisiera ya habrían detenido a los del crimen organizado. En todos los pueblos se sabe quién cobra las cuotas y se los señalan al Gobierno, al Ejército, a las policías, pero en lugar de detenerlos los protegen. Hay una colusión entre el crimen organizado, desde el presidente, senadores, diputados, gobernador, alcaldes, militares y policías”, han expresado.
En una carta enviada desde San José California a Peña Nieto, por el grupo Mexicanos y Familiares de Michoacanos, le demandan que dé la orden expresa de detener a los cabecillas de los Templarios.
“Por favor ya ordene la detención de esos delincuentes confesos de propia voz, que usted puede ver y oír en muchos videos que circulan en YouTube y las redes sociales”, le indican.
El michoacano y dirigente de ex braceros en Los Ángeles, Baldomero Capiz, llamó a los mexicanos a manifestarse enérgicamente contra el gobierno mexicano para que vaya a fondo en su lucha contra los criminales y siente las bases de paz en Michoacán. Pidió unificar esfuerzos y la solidaridad de todos los inmigrantes.
“El gobierno mexicano le teme a que hablemos en el exterior, porque en México todo está controlado por el sistema de PRI-gobierno”, señaló.
Los michoacanos que salen a las calles, marchan, gritan frente a los consulados mexicanos en California, hacen declaraciones críticas a la prensa, dicen que las autodefensas son sus héroes y que inspiran a los migrantes para salir a las calles y manifestarse en contra de las atrocidades de los Caballeros Templarios y las acciones tardías del gobierno federal, más de relumbrón y de forma que de fondo.
Los dardos verbales los enfocan, sobre todo, contra Peña Nieto, porque sigue minimizando la situación y porque no se ha parado en la zona. Un sugestivo letrero rezaba: “date una despeinadita por Michoacán”, y el corolario: “PRI corrupto. México libre de gobierno corrupto”.
María Sánchez, de la Ruana, con un cuarto de siglo viviendo en Long Beach, llama al mandatario:
“Por favor, ponga atención a lo que está pasando. Están matando a gente humilde, pobre. Póngase los zapatos de nosotros, que tenemos a nuestra familia sufriendo tanto”.
¿Y por qué el Ejército, la Policía Federal no detiene a los cabecillas Templarios a pesar de contar con helicópteros y unidades terrestres con poderoso armamento?, es la pregunta de estos michoacanos.
“Porque funcionarios y militares están coludidos con los cárteles de la droga”, es la respuesta de Sánchez.
Los manifestantes llevan pancartas en español y en inglés, en as que piden que los militares no desarmen a los guardias comunitarios, sino que trabajen de manera conjunta para obtener los resultados que piden desde hace años.
Ofelia López, de Tepalcatepec, con 29 años residiendo en Bakersfield, declaró: “tengo mi familia allá y sé las necesidades, el peligro y el miedo que padecen”, por lo que exige a Peña Nieto que busque a los responsables de lo ocurrido.
–¿A qué se debe tan tardía respuesta del Gobierno Federal? –se le preguntó a López.
–A que así ha sido siempre y a que el pueblo mismo espera a que ellos solucionen, cuando nosotros somos la solución. El pueblo es la propia solución. Décadas, siglos, hemos tenido masacres por parte de los gobiernos.
–¿La policía comunitaria se va a disolver, entregar las armas?
–No . La policía de nosotros nunca va a entregar las armas. Eso sería decir que estamos indefensos: ‘ven y masácrame’. El haber levantado un arma enfrente es lo que ha hecho a los Caballeros Templarios que se empiecen a retirar. Queda demostrado una vez más en la historia que el miedo del pueblo es el poder del agresor y por eso nuestro pueblo michoacano demuestra valor, no tiene miedo, y por eso enfrenta a lo que han hecho masacres y lo único que les pedimos es que se retiren, que no vuelvan, porque nosotros no vamos a salir a buscarlos, sólo que no vuelvan y dejen trabajar en paz a nuestras familias.




