EDITORIAL
Redacción / @Revolucion3_0
(11 de febrero, 2014).- El estado que registró 85 agresiones a la prensa en en 2012, 38 en 2013 y 3 en lo que va de 2014 –según la documentación de Artículo 19–, resolvió éste tercer caso: la desaparición de Gregorio Jiménez –periodista secuestrado desde el pasado miércoles–, apenas a unas horas de que se hiciera público el hallazgo de su cadáver.
La Procuraduría General de Justicia del Estado de Veracruz (PGJE) señaló que el móvil del crimen fue venganza personal y que los sicarios cobraron 20 mil pesos por la vida del comunicador.
El procurador general de Justicia de Veracruz, Felipe Amadeo Flores, informó que el cuerpo de Gregorio fue hallado junto al de otras dos personas en fosas clandestinas de una casa de seguridad ubicada en el municipio de Las Choapas.
La historia dice así: Teresa de Jesús Hernández Cruz, dueña de una cantina contrató a un grupo delictivo –por la cantidad de 20 mil pesos–, para que se hicieran cargo de matar al reportero, con quien la dama tenía “diferencias personales”.
El sistema de justicia veracruzano tiene ya a cinco detenidos, de los que han ya declarado al menos tres, según señalan medios locales.
El fiscal del caso, Enoc Maldonado, aseguró que la supuesta autora intelectual del crimen es una de los detenidos; contundente. Sin embargo, señaló que la investigación sigue abierta, no para investigar a fondo, sino para localizar al resto de los implicados que se encuentran prófugos.
Resulta ya de por sí indignante que la PGJE no se tome la molestia de hacer su trabajo: investigar si las declaraciones de los detenidos concuerdan con los hechos; mas esto se queda corto ante la trivialización que el gobierno veracruzano pretende dar al caso de un periodista desaparecido.
Horas atrás, se realizó una manifestación en la Ciudad de México para pedir que el periodista fuera encontrado vivo. La aspiración no se cumplió.


