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#Vídeo El narco en México es culpa de EE.UU.: entrevista con Dagoberto Gama

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El narco en México es culpa de EU, de rezagos no atendidos por el gobierno y de un modelo económico empobrecedor de las masas y enriquecedor de pocos.

El actor Dagoberto Gama desea que su mensaje actoral en Camelia la Texana y La Reina del Sur hagan contacto con el público para que sepan ese trasfondo y para señalar que la criminalidad sólo conduce a caminos fatales.

La Educación.

(25 de febrero, 2014).- “Soy un rebote ideológico del 68”, afirmó el actor Dagoberto Gama. Con un discurso diferente al de artistas consagrados pero con calificativos de aburguesados, él de inmediato ataja para definirse: “Soy hijo de campesinos, de la Tierra Caliente de Guerrero, de Coyuca de Catalán. Mi padre es de milpas, vacas, y perros”. De ahí, dice, viene su educación social. Y por eso quiere que su mensaje actoral –sobre todo en sus papeles en La Reina del Sur y ahora en Camelia la Texana– haga contacto con el público para saber el origen del narcotráfico en México, su crecimiento y acreditar que no es el mejor camino de vida. Y precisa: “El mal no paga bien, paga mal”. El narco conduce a caminos fatales y no sirve para el 90 por ciento de la sociedad. Es un engaño creer que por ahí la podemos hacer, no es la tablita dorada de la salvación, arguye.

Con 31 años de actor, moreno, recio, ha filmado casi una cuarentena de películas y la que más le ha agrado es la de Morelos, ya que interpretó al Siervo de la Nación. Una cinta estrenada el año pasado y ganadora en festivales internacionales. En días pasados estuvo en Los Angeles para promocionar la telenovela Camelia la Texana, producida por Argos, que proyectará Telemundo a partir del  25 del presente. En un estudio de cine del centro angelino fue entrevistado por La Educación sobre un tema y preocupación actual: el narco, tema fundamental de esa obra.

Un problema creado a partir de que Estados Unidos le pidió a México un sitio para sembrar mariguana en Sinaloa durante la Segunda Guerra Mundial para abastecer a sus tropas en los campos de batalla. De ahí surgió un círculo de mafiosos que hizo del cultivo de ese enervante una industria criminal, que fue creciendo, que se infiltró en las filas gubernamentales, que se ha vuelto un poder paralelo, alimentado por un sistema económico creador de pobreza y de concentración de riqueza, que al no proporcionar empleos ni expectativas de vida genera la falsa expectativa como opción de vida. Una opción que causa sangre y pérdida del sentido de la vida, expresa el actor.

Una semana antes, concluye en esa cadena otra teleserie del bajo mundo de las drogas, La Reina del Sur, en la que el actor es protagonista en el papel de Pote, un personaje que entraña, como él mismo lo dice, valores universales cada vez más perdidos, inexistentes, diluidos: la lealtad, la honestidad, el amor y la pasión. Lo da todo a cambio de nada.

Función social del artista

Con 54 años de edad, licenciado en actuación egresado de la Universidad Veracruzana, con tres hijos, Gama dice que es producto de la ley del esfuerzo. Habla con conocimiento de causa y fina erudición. Él conoce el ambiente de la Universidad de Guerrero de los años 60, de la guerrilla de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. Él siente las penurias de su pueblo. Le duele el devenir mexicano desde los 60, la represión contra los jóvenes en el 68 y por eso es terminante en su juicio: el narco es producto de rezagos, de tareas no desarrolladas por los gobiernos, sobre todo la educativa y la justicia social.

La actriz Sara Maldonado, protagonista de Camelia la Texana, es solicitada por múltiples periodistas y pasa de estudio a estudio para ser entrevistada, mientras Gama habla con cierto reposo con el reportero y no rehúye pregunta alguna.

Se le plantea que a Estados Unidos, a Los Angeles, vienen artistas, la selección Mexicana de futbol, llenan los sitios donde actúan y no dejan ni siquiera para una aspirina a la comunidad migrante mexicana. “Lo que pasa –asegura– es que hay de todo en la viña del Señor. La función del artista, desde luego, debe ser de compromiso social”.

***

La Educación – ¿Por qué tienes un discurso diferente a artistas aburguesados?

Dagoberto Gama – Soy de origen campesino. Mis padres son campesinos. Soy producto de la ley del esfuerzo. Vengo de Tierra Caliente de Guerrero, en Coyuca de Catalán. Mi padre es agricultor, tiene vacas, milpas, perros. De ahí viene mi educación social. Soy rebote ideológico del 68. Mi formación es del 68.

LE – ¿Cuál es el mensaje de Camelia la Texana?

DG – Dar un panorama general e histórico de los inicios del narcotráfico en México y las consecuencias que vivimos.  Es importante enseñarle a las nuevas generaciones cómo empezó, aunque sea de esta manera, en una serie televisiva, que también es válido y, sobre todo, crear una conciencia. Nosotros como actores tenemos ese compromiso, responsabilidad de mostrarle, proponerle a la sociedad temas dolorosos, actuales y mostrarles que el narco no es el mejor camino de vida.

En la medida que logremos hacer contacto con el público y crear cierta conciencia de lo terrible que es y no engancharlos; no estamos proponiendo que quieran ser como los narcos, que es idea vendida por otros lados, que no es la vida real. No es cierto. El mal no paga bien, paga mal.

LE – Hay quienes afirman que Camelia la Texana es una apología del narco.

DG – En absoluto no. No somos los únicos en la tele que estamos haciendo esto. He hecho varias películas al respecto, como El Infierno, de Luis Estrada, en donde habla mucho de eso y estamos conscientes que puede ser un arma de dos filos, pero queremos que el joven a quien realmente estamos dirigiéndonos entienda lo como lo que es. Por eso es importante que vean Camelia la Texana y cómo la estamos proponiendo.

Destinos fatales del narco

LE – Hablas de crear conciencia, ¿conciencia en quiénes y para qué?

DG – Conciencia en que la vida que llevan estos personajes los lleva siempre a destinos fatales, por pensar, creer o aceptar que la vida del narco es fácil, es dinero sencillo, es no ocuparte de lo que realmente eres. El narco no sirve para el 90% de la sociedad. Es un engaño y nos hacen creer que por ahí la podemos hacer y no es así.

LE – En el contexto actual de México, ¿cuál es el impacto de este tipo de expresiones?

DG – Espero que sea para bien. Es muy fuerte. Es una realidad cercana al lado de todos y la gente la recibe fuertemente. Hay sitios en la provincia más escondidos en donde nosotros mismos nos hacemos pedazos. Las mismas familias, ya no sabes quién es quién. Eso es terrible. La gente debe saber que no podemos hacernos daño entre nosotros mismos. Debemos tener un poco más sentido de la vida. Ya como decía José Alfredo Jiménez: no es posible que la vida no valga nada.

LE – Cuando yo me siento al lado de mi hijo a ver Camelia la Texana, ¿qué le puedo decir para que la asuma de la mejor manera?

DG – Que en los años de la postguerra hay un país poderoso que le pide a México un terreno para sembrar mariguana para abastecer a su ejército. Como vamos conociendo todo el asunto de la prohibición. Si la mariguana no la hubieran prohibido, no habría sido negocio y no habría provocado muertes. Nosotros los adultos, los que hemos vivido estas décadas, podemos enseñarles a los niños que eso viene de ahí y que tiene sus consecuencias como tal y por eso estamos como estamos.

Crisis, por el modelo económico neoliberal

LE – Viviste un México diferente, en paz, con otros valores, ¿en qué momento se perdió ese México?

DG – En la medida de la post crisis económicas y de los rezagos más notorios de los problemas heredados por un gobierno que los dejo pasar. En los 60, que empieza una especie de desobediencia en donde ya los padres no eran tan importantes, surgen los derechos humanos en lugar de las garantías individuales, en donde nos metemos a este asunto globalizante, en donde parece que todos vamos a ser iguales pero no es cierto, en donde viene un modelo económico de desigualdad, que establece el trecho más grande de jodidos para que todos consumamos lo que producen unos cuantos.

Después del 68 comienza a acentuarse, cuando una generación quiso cambiar el mundo y fue mutilada de muchas ideas, comienza un agravio, un dolor, un coraje, cierta conciencia, se viene la guerrilla de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, es abatida. Es una reacción que viene creciendo, una inconformidad de la sociedad. No hay oportunidades para los jóvenes. Una mala educación. Si tienes una educación, terminas una profesión y no tienes trabajo y si tienes trabajo te pagan mal. Todo mundo empezamos a arañar, a agarrarnos de donde sea, a buscar cualquier tablita. ¿Cuál es la otra tablita? La que nos dicen que está dorada, aparentemente fácil como el narco.

LE – Participaste en La Reina del Sur, ¿cuál es el impacto de esas telenovelas? ¿Cuáles son las lecciones que han dado?

DG – En principio y por lo pronto, llegó fuertemente a la mujer, porque tanto Camelia como Teresa Mendoza, La Reina del Sur, el pretexto dramático son dos mujeres que entraron al narco, pero a final es imagen que significa la carencia de la mujer: sometida, aplastada, que gana menos, aunque sea más inteligente que el hombre. Todas estas cosas en contra de ellas. Al ver a una mujer emprendedora, en esas circunstancias si quieres, la mujer se reconoce y quisiera ser de esas cuando menos.

Mensaje a migrantes

LE –¿Qué podemos hacer desde aquí los inmigrantes mexicanos por un México en crisis?

DG – Mucho. En principio lo tengo muy claro que nuestros compatriotas tienen objetivo muy claro a costa de muchas cosas. Lo que podemos hacer acá es estar atentos de nuestro país, porque nos jala, no ser indiferentes, no caer en la apatía. Nos venimos resentidos, tengo familias aquí, porque allá no teníamos las oportunidades para ser mejor, sin embargo es nuestro país y aquí mismo podemos pensar en actividades culturales que nos vinculen con nuestra cultura. Cuesta trabajo ser de aquí y de allá.

Además, ya hacen muchísimo. Las remesas que nos llegan es una aportación grandísima que muchos no se dan cuenta y lo otro, insisto, no deslindarse, no dejar de ser mexicanos, comprometerse con lo que sucede en México y establecer vínculos al través de organizaciones sociales y políticas que les permiten tener vínculos allá.

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