Por: Estela Garrido
@StelaGarrido3_0
Ir al Infográfico de Andrea López Hernández
Lucía corre a alcanzar el metro de la línea A que sale con destino al paradero de Pantitlán. Son las seis y media de la mañana en un lunes cualquiera. Ya es tarde, se apresura, pasa su tarjeta en los torniquetes de la entrada y avanza a los primeros vagones sin tener éxito. Está lleno. Es la hora pico y sólo logra meterse a los furgones de en medio. Luego de dos estaciones, la multitud y entre el calor humano, Lucía, quien permanece parada, siente como un hombre desconocido se para atrás de ella. El sujeto no tarda en pegarse más de la cuenta a la espalda de Lucía. Ella voltea con mirada despectiva y le reclama que guarde su distancia. Él sonríe con descaro y vuelve a empujarla con el cuerpo.
Entre ‘arrimones’ y empujones
La violencia sexual en el transporte público a mujeres es un problema social y una forma de discriminación que viola gravemente los derechos humanos. El fenómeno no es nuevo en la sociedad mexicana. A finales de los años ochenta y principios de los noventa se empezaron a documentar casos de acosos sexual. Sin embargo, no existía ninguna legislación o política pública que castigara este tipo de actos.
Fue hasta julio del 2007, cuando se expidió la Ley General de Acceso a las mujeres a una vida libre de violencia, la cual busca prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
La violencia sexual, entiéndase por ésta cualquier acto deliberado de fuerza física o psicológica que cause lesiones, trastornos, daños psicológicos o privaciones, tiene como función social central la preservación del sistema patriarcal dominante, bajo el cual se han jerarquizado los géneros y se han estereotipado los roles, las identidades y las actitudes de los hombres y de las mujeres
En un intento por cuantificar el fenómeno que afecta a miles de mujeres que utilizan el transporte público en la ciudad de México, el Centro de Información Geoprospectiva A.C. y el Comité para América Latina y el Caribe en Defensa a los Derechos de la Mujer (CLADEM- México) en el marco del programa de coinversión para el Desarrollo Social del Distrito Federal realizó en 2008 un estudio en los principales Centros de Transferencia Modal CETRAM’s Pantitlán, Indios Verdes y Taxqueña.
Preguntas incómodas
La directora de Estudios y Estrategias para el Desarrollo y la Equidad (EPADEQ) Fabiola Zermeño realizó el estudio en 2008 con la premisa de categorizar y caracterizar cuáles son los abusos sufridos en el transporte público y cuál es su frecuencia.
“Hay un problema que se manifestaba con frecuencia: el hostigamiento y violencia sexual en el transporte público. La incidencia es muy alta. Encontramos que 9 de cada 10 mujeres que son usuarias del transporte público en algún momento de sus trayectos han enfrentado alguna expresión de violencia sexual”, comenta la directora de EPADEQ.
El estudio fue realizado a través de encuestas que se realizaron en los CETRAM’s a usuarias de 15 años en adelante. Con preguntas claras y precisas y casos prácticos, tales como la categorización verbal o física de los ataques.
Una de la hipótesis era que la mujer lo había naturalizado de tal forma que no lo consideraban grave porque lo consideraban parte de su día a día. Sin embargo, Zermeño confirma que la hipótesis resultó falsa. La mayoría de las mujeres encuestadas considera grave los ataques sexuales que sufren, aunque no los denuncian.
“Ocho de cada diez mujeres tienen la sensación de miedo de que en cualquier momento pueden ser agredidas en transporte publico y eso es algo muy importante porque eso afecta la toma de decisión de las mujeres”, asegura Zermeño.
Además, destaca que la diferencia entre la percepción del miedo de las mujeres y la percepción del miedo de los hombres es abismal: “En los hombres no figura el miedo a ser violentados sexualmente en el transporte público y eso por supuesto es un factor de desigualdad”.
De piropos y miradas a violaciones
El estudio realizado arrojó datos que no se han podido comparar con años más recientes, debido a que es el único estudio que se ha hecho en el Distrito Federal. Entre los datos más destacados, sobresale que el 70% de las mujeres ha sido agredida verbalmente con piropos obscenos o de carácter sexual, mientras el 50% ha sido tocada o manoseada con intensiones sexuales.
El 29.4% afirma que algún hombre desconocido se ha tocado sus genitales en frente de ellas y al 15.7% de las usuarias un hombre desconocido les ha mostrado los genitales en el transporte público.
Ir al Infográfico de Andrea López Hernández
Ir a nota Violencia sexual en Metro de Pulso Ciuadano


