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Schumann, el genio maniaco-depresivo

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Pablo Hernández /@monobailasolo

 

(14 de mayo, 2014).- Es del vox populi que los creadores más representativos de las Bellas Artes han tenido algún trastorno psicológico. El Dr. Carlos Carpillo Serrano comentó en la conferencia titulada La música y la medicina que, en realidad, estos trastornos, en específico la depresión, son parte del crecimiento del ser humano rumbo a la maduración.

Estos problemas mentales pueden ser efímeros, o quedarse presentes de manera contundente y remarcada en la vida de los creadores. Tal es el caso de uno de los compositores más representativos del Romanticismo musical, Robert Schumann (1810-1856), quien fuera diagnosticado como maniaco-depresivo.

La razones por las que Schumann estuvo constantemente agobiado por la depresión han sido discutidas en varias vertientes; por su puesto está la familiar: tan sólo con 15 años de edad, perdió a su hermana Emilie, quien curiosamente se suicidó; al año fue su padre el que falleció, quien había sido su mayor influencia para adentrarse a la literatura, presente durante todo su trabajo musical. Estos dos sucesos, e información que indica que inclusive August Schumann sufrió del mismo padecimiento que su hijo, son parte de las teorías alrededor de la enfermedad del compositor.

En la parte clínica se habla de posibles síntomas relacionados con la sífilis que contrajo. Cual fuera la razón, la depresión fue una constante en la historia de Schumann, hasta que lo llevó a la muerte.

Durante su juventud sorteó esta situación con el alcohol. Fue precisamente este abuso y los problemas de atención que derivaron de éste los que formularon una postura estricta en su maestro Friedrich Wieck, primero en las aptitudes musicales de su alumno, y después por las pretensiones amorosas con su hija Clara Wieck.

Después de una larga pelea, que inclusive llegó a lo legal, Schumann logró casarse con Clara, nueve años menor que él. Ganar esta batalla supuso luz en su depresión, durante el primer año de matrimonio escribió cerca de 1500 canciones. Pero los episodios obscuros continuaron: la pérdida de sensibilidad en una mano debido al uso de un mecanismo para alargar sus dedos lo llevó a abandonar la idea de ser un pianista virtuoso, a diferencia de su esposa, cuya fama opacó la presencia de Schumann durante mucho tiempo.

Ya fuera por problemas personales o laborales, una y otra vez el compositor alemán se sumió en la depresión; en la mayoría de las ocasiones el alcohol fue su acompañante. Finalmente, esta locura dominó su vida y, tras un intento de suicidio en 1854, al aventarse al Río Rin, decidió internarse en un sanatorio privado en Endenich, cerca de Bonn, donde finalmente falleció dos días después de una visita que le hizo su amada Clara, en 1856.

¿Y qué tanto afectó la bipolaridad a sus composiciones?

Curiosamente Schumann es uno de los mayores representantes del Romanticismo musical, en sus obras no se encuentra ningún indicio de los estados depresivos. Fuertemente orientadas a la literatura, y a pesar de que el mismo compositor lo llegó ha negar, parecen tener mensajes programáticos ocultos, que se ven reflejados en los extraños nombres de sus piezas.

Siempre respetuoso de las formas clásicas de la música académica, sus periodos intensos de creación fueron producto, la mayoría de las ocasiones, de su miedo a morir, a terminar en el suicidio como su hermana. Esto hace preguntarnos qué tanto ayudo su locura en la creación de su genialidad.

El Dr. Carlos Carpillo Serrano mencionó en la misma conferencia lo siguiente:

“Si Schumann hubiese sido tratado con los métodos actuales para apaciguar el trastorno maniaco-depresivo, hubiéramos tenido únicamente a un buen pianista”.

En la actualidad, las orquestas sinfónicas del orbe se encuentran recuperando los trabajos sinfónicos del compositor alemán, aceptando así la calidad tan cuestionada de sus cuatro sinfonías. La Orquesta Filarmónica de la UNAM y la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata harán lo propio, la primera el 26 y 27 de abril al interpretar la Sinfonía no. 3 Renana; y posteriormente la juvenil tocará la Sinfonía no. 1 Primavera, el 4 de mayo; buenas oportunidades para escuchar la primera y la última obra sinfónica del indiscutible genio Robert Schumann.

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