spot_img

La homosexualidad en la cultura desde tiempos antiguos

- Anuncio -

Por: Natalia Antezana

@Natalia3_0

Ir a Infográfico de Alejandra Alanis

 

Para aquellos que aún piensan que la homosexualidad es una enfermedad o que no es algo “sano”, es recomendable que se echen un clavado en la historia, para abrir un poco su panorama y entender que es algo completamente natural y de todos los tiempos.

Si se toma en cuenta la Grecia clásica y la Roma Antigua, la homosexualidad y la bisexualidad en las sociedades ha existido desde ese entonces. Existen muchos relatos, reliquias, poesía, cuentos, cantos, entre otros, que demuestran la presencia de esa orientación sexual. Es necesario recalcar que muchos de estos se encuentran en el marco de la bisexualidad.

La homosexualidad no sólo era entre hombre, un ejemplo de lesbianismo en el mundo clásico, se encuentra en Safo de Lesbos, (650 a.C. -560 a. C.), poetiza encargada de la “Casa de las servidoras de las Musas”, en donde les enseñaba a sus discípulas a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, entre otras cosas. Se presume el amor de Safo a sus discípulas por los poemas que ella misma escribía.

 “Una Amada Ausente

Te igualaba a una diosa insigne, y tú te embelesabas con su canto como con otro ninguno. Pero se fue, y ahora sobresale entre las damas lidias lo mismo que la luna de rosados dedos eclipsa todas las estrellas una vez puesto el sol. Y su brillo baña de plata el mar salobre, e ilumina las campiñas floridas, donde ha caído el rocío y han brotado las rosas, el tierno perifollo, las dulces flores del trébol.

Mas en el ajetreo de su nueva vida no deja de añorar el cariño de su amada Atis, y en el pecho le duele de nostalgia el corazón.”

Otro ejemplo es el de Cátulo (87 a.C.- 57 a.C.), poeta latino, que se enamoró de Clodia (Lesbia). Sin embargo, sus poemas también dan relucir su gusto por los hombres, ya que reflejan, tanto de manera directa o indirecta, relaciones homosexuales.

Poema XVI

Os daré a probar y os impondré mi virilidad,

Aurelio bardaje y Furio marica, que por mis

versos, porque son voluptuosos, me habéis creído

poco decente. Pues el poeta bueno debe ser casto

en su persona, pero no es necesario que lo sean sus

versos, que después de todo sólo tienen sal y

gracia si son algo voluptuosos y poco decentes y

pueden levantar los ánimos no digo de los

muchachos, sino de esos hombres de pelo en pecho

que ya no pueden menear sus duros lomos.

¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de

besos, me consideráis poco hombre? Pues os daré a

probar y os impondré mi virilidad.”

Cabe resaltar que, en la edad antigua, no se trataba tanto la homosexualidad, sino la unión de dos sujetos: uno pasivo y uno activo, siendo el sujeto pasivo el que era mal visto en sociedad y no el acto en sí.

La moralidad que se heredó del cristianismo se plasmó también en el tema de la homosexualidad y hasta la fecha es juzgada por la Iglesia Católica y sus mayores representantes. A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, la homosexualidad se convirtió en algo “anormal” y “monstruoso”, una enfermedad que la iglesia estaba dispuesta a reconocer como anomalía física.

Incluso, la medicina, a partir del siglo XVIII, incorporó la concepción clerical de la homosexualidad, que la convirtió en una enfermedad que en el mejor de los casos se podía hacer un diagnóstico, gracias a un examen clínico.

Fue hasta 1990 que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. 22 años después, se siguen teniendo prejuicios al respecto, sin entender que, a lo largo de la historia, ha formado parte de la sociedad.

Ir a Infográfico de Alejandra Alanis

 

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER