(28 de mayo, 2014).- Se juntaron las voces de los sobrevivientes. Después de ocho años de violencia, las victimas que dejaron de serlo hace tiempo, hablaron, compartieron sus dolores y mostraron su esperanza. El empoderamiento ante la orfandad gubernamental se hizo consigna en la reunión. “Si el Estado mexicano ha fallado y ha sido poco efectivo en brindarnos seguridad e impartición de justicia, entonces, los ciudadanos tenemos derecho a la autodefensa”.
Con la presencia del doctor José Manuel Mirles y del fundador de las autodefensas en la comunidad de La Ruana, Hipólito Mora, durante cinco horas, activistas, defensores de derechos humanos, defensores de migrantes, periodistas, políticos y académicos, compartieron experiencias sobre la violencia y las posibilidades de superar el estado de cosas, dentro del Encuentro Nacional de Autodefensas Ciudadanas.
También informaron que la diputada Selene Vásquez Alatorre y el general José Francisco Gallardo, en los próximos meses, interpondrán una “controversia constitucional” con el objeto de reglamentar la creación de una Guardia Nacional, que, en todo caso, “nunca debió de dejar de existir” y que se pudo echar a andar desde el levantamiento armado de civiles en Michoacán; “dentro de un marco legal que se amara en el principio pro hominem”.
De acuerdo a la convocatoria que hicieron circular desde hace un par de semanas, el objetivo del encuentro se centró en concientizar a la población y, sobre todo, visibilizar que a la mayoría de los mexicanos se les han negado el derecho a “policías eficientes”, “democracia verdadera”, el “respeto a los derechos humanos” y la salvaguarda de “la integridad física”.
“¿No son derechos fundamentales que todos deberíamos tener?”, se preguntó en su intervención el general Gallardo, quien, hace poco más de una década fue declarado Preso de Conciencia por la organización Amnistía Internacional, luego de haber solicitado un ombudsman para intervenir en caso de violaciones a derechos humanos del ejército en contra la población civil.
Con el encuentro, exhortaron a la población a hacerse autodefensas ciudadanas, para hacer, lo que llamaron una “revolución sin armas, de conciencia”, para “sumar a toda la ciudadanía” y acabar con la inseguridad que ha imperado en el país durante los últimos ocho años; inseguridad que ha arrojado, altos índices de asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas, robos, extorsiones y el desplazamiento forzado de familias entera.
Al punto de las nueve de la mañana, las historias de dolor comenzaron a ser contadas. El primer turno le correspondió al padre Alejandro Solalinde, director del refugio Hermanos del Camino, en Ixtepec Oaxaca quien, dentro de su participación, señaló que el Estado mexicano no sólo ha “fracaso” en sus tareas fundamentales de otorgar protección a la población, sino también, ha creado una clase política “ambiciosa” y pendiente de servir a los grandes intereses económicas. Aspectos que se ha reflejado sustancialmente en contra de la población migrante.
“En 30 años de sistema económico neoliberal, la ley ha estado completamente al servicio del dinero. Todo este tiempo, se ha acabado con las esperanzas de nuestro pueblo. ¿Cómo va a haber paz, si nuestros funcionarios, por ejemplo, se comportan como gerentes de una empresa transnacional? Evidentemente, persiguiendo los fines de la ganancia, al gobierno no le interesa la vida humana y ha dejado a la población a su suerte”, señaló durante su intervención.
En el mismo sentido, el obispo de la diócesis de Saltillo, José Raúl Vera, denunció que la clase política mexicana, ha comenzado a transitar a una “clase delincuencial”, que nos ha robado, según dijo, el derecho al progreso, a la vida y a la libertad: “junto a los gobernantes que tenemos, yo creo que El ChapoGuzmán parecería un hermano de la caridad.”
Jaime Cárdenas, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), denunció que no existen instituciones legítimas en el país, mismas que “merecen ser desobedecidas”, porque la soberanía nacional, amparada en el artículo 39 constitucional, ha sido transgredida por el divorcio de la población y la clase gobernante.
Apuntalando, el general José Francisco Gallardo, calificó a los políticos como “una camarilla de criminales”, los cuales, “amenazan la seguridad nacional” al ceder la soberanía nacional, en tratados como la Iniciativa Mérida; sin embargo, instó a los asistentes, a “no esterar nada de éste; no esperemos que vean por nosotros, por lo menos yo, ténganlo por seguro, daremos nuestra vida para que no se ceda ni un paso de nuestra soberanía”.
Por su parte, Talía Vázquez Alatorre y Sanjuana Martínez, instaron a las mujeres a luchar en contra de la silenciosa violencia de género; de acuerdo a datos aportados por la primera, en México alrededor del 80 por ciento de las mujeres, ha sufrido algún tipo de violencia, de ese porcentaje, al menos un cuarenta por ciento, ha sido víctima de violación. “Tenemos que comenzar a resolver esto, no sólo dejárselo al gobierno, sino que nosotros, como población, darle la prioridad que merece a una problemática como esta”, dijo Martínez.
Por último, Jaime Rodríguez Calderón, ex presidente municipal de García Nuevo León, motivo a los presentes, a hacer tener cuatro principios básicos para acabar con la inseguridad: “cabeza, corazón, huevos y vergüenza”. “Antes de hacer nuevas legislaciones o cualquier tipo de cambio constitucional, debemos de hacer un cambio de mentalidad, sino, las leyes los delincuentes pueden hacer con ellas lo que quieran”.
El periodista desplazado, Mario Segura, se sumó al reclamo: “gran parte de lo que sucede en el país, sucede porque lo hemos tolerado. Quitémonos el miedo.”







