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Hinchas de japón y Argentina, un océano de diferencia

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(16 de junio, 2014).- El océano pacifico es una de las tantas cosas que los divide, sin embargo, pareciera que la distancia entre las aficiones de Japón y Argentina es del tamaño del mundo, pues mientras los primeros son alabados por todas partes luego de que se quedaron al final del juego que presenciaron a limpiar, a los otros los deportaron por violentos.

Posterior al encuentro que el sábado pasado sus seleccionados disputaron y perdieron por marcador de 2 a 1, frente a la  selección de Costa de Marfil, los aficionados nipones se esperaron hasta después del pitido final y comenzaron a limpiar la basura que se encontraba en las tribunas del Itaipava Arena Pernambuco.

Poco les importó que su equipo representativo no hay podido vencer al combinado africano comandado por Didier Drogba, pues al menos diez de los llamados hijos del sol naciente, recolectaron los residuos que generaron, para de manera desinteresada mostrar al mundo un poco de la organización y orden que como sociedad poseen.

La imágenes en un principio difundidas por el sitio brasileño, globoesporte.com muestran a los nipones con bolsas de plástico metiendo basura de las gradas del inmueble localizado en el estado del mismo nombre.

Por el contrario, cinco hinchas argentinos, conocidos en todo el orbe por su manera airada de alentar al cuadro albiceleste, fueron deportados a su país antes de que siquiera pisaran las inmediaciones de un estadio, por sus antecedentes violentos en inmuebles deportivos.

La Policía Federal de Brasil fue quien detectó oportunamente a dos aficionados en el  aeropuerto internacional de Río de Janeiro, desde donde fueron regresados a su tierra natal, uno más fue regresado en el aeropuerto internacional de Sao Paulo, mientras que los otros dos desde la aduana en Foz do Iguaçu en el estado de Parana.

Anteriormente, las autoridades brasileñas e internacionales anunciaron que los hinchas albicelestes con antecedentes delictivos en sus países de origen no podrían ingresar a Brasil, y en caso de burlar la seguridad del aeropuerto, en los estadios serían canalizados por las autoridades responsables, incluso los encargados de la justicia en Argentina enviaron una lista con 2 mil 100 aficionados señalados como violentos.

Uno de los deportados es Daniel “Rana” Atardo, un rosarino de 45 años y barrabrava de Rosario Central, cuyo comportamiento en las gradas de argentina contrasta completamente con lo demostrado por los asiáticos.

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