(16 de julio, 2014).- La irrupción de las llamadas Fuerzas Especiales Dragón (FED), en el panorama criminal de Guerrero, no es nueva en su tipo, pues ya antes aparecieron otros “criminales justicieros”, sin embargo, como apunta la periodista Adela Navarro, la novedad se las brinda las nuevas tecnologías y los medios de comunicación sociales, pues les permite exhibirse impunemente como toda una corporación.
Surgidos gracias a la ineptitud del sistema de procuración de justicia, la impunidad que rodea los asesinatos, el desvergonzado narcomenudeo, y la corrupción de las dependencias de seguridad, entre otros factores, este tipo de grupos ha dejado atrás los afiches criminales en papel para darse a conocer, o las “narcomantas”, para dar paso a las redes sociales.
En estas, refiere la periodista en su columna del semanario Zeta, tiene la posibilidad de crear un perfil para anunciar su plan de ataque, para generar así una especie de impacto mediático y que la gente se interese por saber más, como ocurrió con las FED, cuya intención explicita por aniquilar a miembros de los cárteles de la droga, causó revuelo en la red.
Sin embargo, la llamada “limpieza social” no es la única función de estos grupos, pues también aplican la justicia a su manera. Como quedó asentado en el asesinato en 2000, del Director de la Policía Municipal de Tijuana, Alfredo de La Torre, orquestado por integrantes del cártel de Sinaloa, y cuyos ejecutores fueron capturados por el propio cártel de los Arellano Felix, indica Navarro.
O por ejemplo el asesinato de una madre y su hijo perpetrado la madrugada del pasado 9 de julio, en una zona peligrosa de Tijuana, y donde la justicia no llegó de parte de alguna corporación de seguridad, sino de los mismos integrantes del crimen organizado, quienes los entregaron a la Procuraduría General de Justicia de Baja California, y ésta, en una muestra de incapacidad, afirmaron que se trataba de los culpables, sin antes realizar una investigación que lo constatara.
“Vigilantes criminales, justicieros de la mafia, delincuentes sociales”, todos ellos, argumenta la también directora del semanario bajacaliforniano, no son una novedad, lo nuevo es la “mercadotecnia” que emplean, y la serenidad de los gobiernos estatal y federal, para permitir que se realicen campañas que intentan justificar los delitos en pos de la paz.


