(17 de julio, 2014).- Las primeras investigaciones de las autoridades, indican que el Boeing 777 de Malaysia Airlines, que volaba de Ámsterdam a Kuala Lumpur, fue derribado por un misil, el cual según el gobierno de Ucrania –sitio donde cayó- fue lanzado por rebeldes prorusos y acabó con la vida de los 283 pasajeros y los 15 de la tripulación, aunque existen versiones encontradas sobre la verdadera causa.
Una vez fijada la cifra de víctimas, Huib Gorter, vicepresidente en Europa de Malaysia Airlines, explicó que hasta el momento han identificado a 154 pasajeros del vuelo MH17 originarios de Holanda, 27 de Australia, 23 de Malasia, 12 de Indonesia, nueve británicos, cuatro de Alemania, cuatro de Bélgica, tres de Filipinas y uno de Canadá.
Petro Poroshenko, fue muy enfático a la hora de manifestarse al respecto a través de twitter, pues afirmó tajantemente que lo ocurrido “no es un incidente o catástrofe”, sino un ataque terrorista.
Con la acusación encima, los líderes rebeldes salieron a desmentir lo supuestos, como el hecho de que utilizaron misiles tipo SA-11 de la época soviética, para atacar la aeronave que cayó en los linderos de la aldea Hrabove, situada a 40 km de la frontera rusa, en una de sus zonas de influencia.
Contrario a la versión de Kiev, Vladimir Putin, presidente de Rusia, acusó a Ucrania del derribo, que desde su perspectiva no habría ocurrido si la paz reinara, o en su defecto, si no se hubiesen reanudado las acciones militares contra los habitantes separatistas, luego de haberlas cesado en junio.
La aerolínea asiática también detalló que los operadores aéreos perdieron toda comunicación con el avión a las 14:15 GMT, momento en que volaba sobre el este de Ucrania rumbo a la zona fronteriza con Rusia, a una altitud de 33 mil pies de altura.
Esta es la segunda catástrofe que Malaysia Airlines vive en lo que va del año, toda vez que en marzo pasado, el vuelo MH-370 desapareció con 239 pasajeros a bordo, cuando iba de Kuala Lumpur a Beijing.












