spot_img

Caos en los ‘patios traseros’ de Rusia y EE.UU.

- Anuncio -

Elvira Arellano

*Artículo de opinión

(23 de julio, 2014).- Al mirar hacia el este vemos que casi 300 personas fallecieron en el derrumbe del avión malasiano. El presidente Barack Obama ha insistido en que se lleve a cabo una investigación y ha sugerido que el presidente Putin es el responsable de la tragedia. Dijo Obama: “Rusia entrenó a los separatistas y les proporcionó armas, debe haber un rendimiento de cuentas”.

Tal vez Putin piensa que Europa Oriental es su patio trasero donde puede hacer lo que le dé la gana.

Ahora bien, tomaremos una mirada hacia el sur. Sabemos que hay millares de niños hondureños detenidos en la frontera, niños que se dirigieron al norte por razón de la pobreza y la violencia que existen en sus propios países.  ¿Quién debe rendir cuentas por  lo sucedido a ellos?

En el año 2009, un presidente llegó al poder respaldado por un fuerte movimiento popular: Manuel Zelaya. El presidente Zelaya había enojado al gobierno estadounidense por haber firmado pactos comerciales con Venezuela y con el bloque de gobiernos progresistas en Latinoamérica. Con estos acuerdos, Honduras tenía una oportunidad de avanzar. Hubieran tenido un mercado para sus productos con precios justos.  También ya tuvieron acceso a petróleo con condiciones razonables. Se iban mejorando las cosas.

Luego, de repente, hubo un golpe de estado militar. El presidente fue arrestado y llevado en sus pijamas a una base militar estadounidense, de donde fue enviado al exilio en Costa Rica. Casi todos los países latinoamericanos denunciaron este golpe y exigieron que Zelaya fuera restaurado a la presidencia. Muchos exigieron que se llevara a cabo una investigación: “Alguien debe rendir cuentas”.

Al comienzo, el presidente Obama hizo una declaración en acuerdo con los que habían condenado el golpe. Así fueron sus palabras.  Pero en forma inmediata el gobierno de EE.UU. empezaba a dar apoyo financiero a la nueva dictadura militar.  Por lo largo y ancho de América Latina se expresaron acusaciones que de hecho, los Estados Unidos había organizado el golpe. Los oficiales de alto rango habían recibido su capacitación en los Estados Unidos, que además de eso, les proporcionaba sus armamentos.

En los meses y años después del golpe militar en Honduras, cientos fallecieron asesinados por escuadrones de la muerte y miles fueron detenidos por sus actividades políticas. El gobierno de los Estados Unidos seguía dando dinero a la dictadura y de seguir preparando sus oficiales en los métodos más eficientes para aplastar los movimientos sociales.

En forma de respuesta al enorme mercado para narcóticos ilícitos, los carteles de narcotraficantes, crecieron y crecieron en Honduras. Actualmente estos carteles han estado involucrados en secuestros, asesinatos y chantaje. Las políticas de “libre” comercio acordados por la dictadura han dejado a miles de hondureños desocupados y sus familias más pobres que nunca.

El gobierno de los Estados Unidos ha proporcionado millones de dólares a la dictadura supuestamente para combatir al narcotráfico. El resultado es que la dictadura ha empleado este dinero para aplastar al movimiento popular, mientras que se ha aliado con algunos de los carteles.

¿El resultado? Miles de niños detenidos en la frontera. Han huido por razón de que estaban en peligro de sus vidas. Se han ido huyendo a varios países y aquellos que tienen familiares en EE.UU., de quienes fueron separados por las leyes quebradas de este país, se huyeron por lo largo de México hacia la frontera norteamericana.

Simpatizo totalmente con las familias de los niños que perecieron en el avionazo en Ucrania.  De acuerdo, los responsables deben rendir cuentas.

Pero, ¿de los niños hondureños, qué? El departamento federal de seguridad interna (“Homeland  Security”) sabía perfectamente bien que cada año el número de niños que estaban llegando desde Honduras aumentaba dramáticamente cada año. Su reacción fue de exigirle al gobierno de México para que les parara en la frontera sur de aquel país. La reacción debe haber sido deshacer el daño que un golpe militar había hecho al pueblo hondureño.

Pero no hubo ninguna investigación, nadie tuvo que rendir cuentas. Después de  todo era sólo un asunto latinoamericano, una bola de niños con ojos negros en “el patio trasero de los Estados Unidos”.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER