(25 de julio, 2014).- En la mayoría de los casos las causas de esta disfunción es una mezcla de ansiedad mal canalizada, un deficiente aprendizaje o situaciones de conflicto con la pareja. Afortunadamente, mediante la terapia sexual puede tratarse con un muy buen pronóstico.
La eyaculación precoz librada a su curso natural suele terminar en una impotencia secundaria o en una evitación de los encuentros, aunque muchos piensan, como una manera de negar el problema: “con el tiempo se me va a pasar”. Pero lo único que ocurre es que no logran la solución y se agravan los conflictos con las parejas.
Seguir leyendo en Sexualidad 3.0


