La Ley de Cementerios del Distrito Federal se aprobó por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el 9 de junio, sin embargo, luego de pasar por observaciones de Miguel Ángel Mancera, ésta deberá ser aprobada de nuevo por el pleno. Los pueblos y barrios originarios del Distrito Federal se encuentran en alerta roja, pues aseguran, debieron consultarlos antes de ser votada en la Asamblea conforme a la Constitución y a convenios internacionales. Anunciando protestas, pueblos y barrios advierten que los usos y costumbres de los mismos están en riesgo. A continuación, Revolución TRESPUNTOCERO presenta la quinta y última entrega sobre este tema:
(28 de julio, 2014).- Los terrenos en el panteón vecinal del pueblo San Lucas Xochimanca, Xochimilco, fueron adquiridos por los mismos habitantes de la comunidad, narra Ernestina Escalante, habitante del poblado ubicado al sur de la demarcación.

Domingo a domingo, los y las tesoreras de cada manzana del pueblo, tocaban las puertas de los hogares pidiendo cooperación para poder adquirir un terreno en las alturas del pueblo, un lugar tranquilo, donde al entrar, sólo las aves se escuchan entre las tumbas.
Con recibos en mano, Ernestina Duarte muestra quiénes cooperaron en las manzanas uno y dos del poblado, donde su padre y sus hermanas recolectaron peso a peso durante varios meses. El monto acordado por familia, fue de 850 pesos, no obstante, algunos donaron hasta mil pesos.

Se trata de los Cementerios Comunitarios, que a decir de la nueva Ley aprobada el 9 de junio, “se regirán, organizarán y administrarán de acuerdo a los principios generales de la presente Ley, así como sus normas, procedimientos, usos, costumbres y practicas tradicionales de cada pueblo originario, respetando su derecho a la libre determinación y las modalidades de tenencia de la tierra respectivas.”
No obstante, San Lucas Xochimanca, es uno de los pueblos originarios del Distrito Federal, razón por la cual, de acuerdo con el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debieron ser consultados al existir la susceptibilidad de ser afectados.
Por consenso de la población, narra Duarte, la población decidió adquirir la nueva propiedad en el año 1979, espacio que para ser administrado, se creó un Patronato del Panteón, una figura que no recibe pago alguno y cuya labor es administrar, junto con el pueblo, el cementerio comunitario.

El cementerio “se creó porque el Departamento del Distrito Federal mandó un comunicado que ya no se podía sepultar en la Iglesia, ahí estaba el panteón, entonces que buscáramos un predio para ver la posibilidad de que se hiciera un nuevo panteón. Fueron varios terrenos los que se buscaron hasta que la señora Ricarda Chávez dijo que ella tenía la intención casi de donar el panteón, porque en ese tiempo el panteón valía como 20 millones de pesos y se le dio nada más 3 millones de pesos como gratificación porque el panteón es demasiado grande”, narra Alejandro Meléndez, presidente del Patronato del Panteón de San Lucas Xochimanca en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO.
Faenas o jornadas de mantenimiento, son realizadas por los habitantes tres veces al año, o bien, en caso de no poder realizarlas, éstas pueden contribuir con alimentos para las personas que asisten a las mismas, además de la aceptación de recursos económicos que aportan los vecinos, con los cuales se ha colocado alumbrado, sanitarios y se da solución a pequeñas cuestiones de infraestructura que puedan requerirse.
El panteón de San Lucas es uno de las decenas de panteones que podrían ser afectados al considerárseles –a pesar de su reconocimiento como comunitarios- como “patrimonio inmobiliario” del Distrito Federal.

Para Alejandro Meléndez se trata de otro despojo, pues para éste, “estamos gobernado por puro bandido, desde el presidente, no se escapa ninguno”.
Ante las medidas que éstos tomarán con respecto al caso, Meléndez declara: “aunque esté yo preso, no voy a permitir que se lleve a cabo esas leyes que nada más las dictaron por conveniencia de ellos para seguir saqueando al país”.




