Por: Zazil Carreras
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Cuatro de los ocho sindicatos franceses más importantes del país realizaron el pasado 5 de enero una huelga y un llamado a movilizaciones en toda Francia contra el proyecto de reforma laboral que el gobierno de Francois Hollande presentará el día de hoy al Parlamento. Dicha reforma, que entraría en vigor en mayo, tiene como fin contrarrestar el creciente desempleo.
Según los sindicatos CGT y FO, más de 200 mil personas se manifestaron en todo el país, en 175 marchas, lo que constituye un “auténtico éxito”.
“Todos los párrafos del acuerdo debilitan a los trabajadores, cuestionan el contrato de trabajo”, afirmó Bernard Thibault, secretario general de la CGT, el primer sindicato francés.
El texto modifica puntos clave del Código Laboral, especialmente, en lo que a despidos se refiere, para los 18 millones de trabajadores del sector privado.
Los sectores más afectados son los de transporte, correos y radios, aunque según el primer informe brindado por la compañía estatal de trenes de corta y larga distancia, SNCF, el impacto de la huelga, que afecta principalmente al transporte público ferroviario y aéreo, es “limitado”.
La huelga convocada por la CGT y Federación Obrera (FO), dos de las centrales históricamente enfrentadas, cuenta con el apoyo de otras dos centrales obreras: Federación Sindical Unitaria (FSU) y Solidaires.
“Estos ajustes van a agravar la pobreza en Europa, no va a arreglar los problemas de desempleo. Lo vemos en España, Portugal, hay que crear otros medios para fortalecer a Europa. Queremos un referéndum para poder decir ‘no’ a este tratado creado por Merkel y Sarkozy”, dijo Philippe Jouyet, empleado estatal y militante del Frente de Izquierda presente en la manifestación.
Esto sucedió en el marco de otra grave noticia para el gobierno francés. La segunda mayor economía de la zona del euro no cumplirá con sus metas de déficit de presupuesto este año, aunque puede alcanzar el objetivo en 2014.
Este hecho fue dado a conocer por el Ministro de Finanzas francés, Pierre Moscovici, quien pidió la comprensión de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea que vigila las deudas y déficits de los países de la región.
“No cumpliremos nuestro pronóstico de déficit para 2013 y no deseo profundizar la austeridad en un momento de recesión y estancamiento”, declaró en una conferencia de prensa antes de una reunión con sus contrapartes de la zona del euro en Bruselas.
Debido a la falta de crecimiento, la Comisión estimó que el déficit de Francia será de 3.7% del Producto Interno Bruto este año, frente a la meta del 3% bajo las normas europeas.


