Enrique Legorreta / @enriquelego3_0
Barack Obama, el presidente numero 44 de Estados Unidos, llega a México el mediodía de este 2 de mayo para reunirse con el el titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, para tratar temas de la agenda bilateral que se centrará en una nueva relación estratégica que beneficie a estas dos administraciones.
Obama llega a México con una división de ideales por parte de los congresistas en su país, debido a la estancada Reforma Migratoria que no beneficia en su totalidad a los más de 11 millones de migrantes y no logra ser aprobada. Resulta un tema que le incumbe a nuestro país debido a la gran cantidad de inmigrantes mexicanos en EE.UU.
El ex gobernador mexiquense se reúne con el presidente americano sin ser el tema de seguridad el primero en la lista a discutir. La imagen de “reformista” de Peña Nieto ha recibido buenas criticas por parte de la cúpula política estadounidense, lo que centraría la plática en un ambiente de futuras inversiones, comercio y -sobre todo- la economía.
El tema económico en México, a partir de las reformas Energética y Fiscal que se realizarán en la segunda parte del 2013, tiene el visto bueno del gobierno estadounidense, por lo que en la reunión podrían replantear un nuevo tratado de libre comercio o, por lo menos, reanalizarlo. México es el tercer socio más importante que tiene Estados Unidos.
Contrario a la relación reforzada entre Felipe Calerón y Obama por los convenios anti narcotráfico, el nuevo gobierno mexicano ha incitado dudas en funcionarios americanos con respecto a este tema, ya que sospechan que el nuevo PRI ha pactado con los cárteles de la droga para la disminución de la violencia.
Desde que tomó las riendas del país, el gobierno peñista no ha logrado disminuir los índices de violencia en todo el territorio nacional, ya que desde que asumió el gobierno en diciembre de 2012, los homicidios que tienen que ver con la delincuencia organizada llegan a cifras de más de cuatro mil personas muertas en manos de criminales.
Sin duda, todos estos puntos son fundamentales y serán tratados en esta cuarta visita de estado del presidente Obama, y aunque se sabe que el tema de derechos humanos no es completamente del agrado de Enrique Peña Nieto, se pretende que sea un punto que se regule a través de la Iniciativa Mérida, acuerdo que firmaran el George Bush hijo y Felipe Calderón durante sus mandatos.
El gobierno mexicano enfrenta un escándalo de corrupción que congeló temporalmente el Pacto por México; la inestabilidad social y el descontento generado por las reformas inequitativas y la indiferencia del Ejecutivo hacia las demandas ciudadanas.
El gobierno de estadounidense sortea distintos escándalos desde el supuesto autoatentado en Boston hasta la posible intervención militar en Siria, que traería consecuencias en el ámbito internacional.
La visita de Peña Nieto a Estados Unidos no fue suficiente para entablar líneas de comunicación claras entre ambos gobiernos. Con Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, como único interlocutor mexicano entre ambos gobiernos, se planteó -aunque sea de manera aparente- un camino distinto a la apertura y permisividad del gobierno calderonista. Por ello, aunque es la cuarta visita del mandatario estadounidense a México, podría considerarse como un primer paso en el camino que emprenden el nuevo mandato del priista y el inicio del segundo de Obama. ¿A qué viene Barack Obama a México? Lo principal, parece, es conocer el terreno donde está parado.


