Andrés M. Estrada / @pulqueyote
El teléfono timbra en repetidas ocasiones, tras unos segundos el interruptor se eleva y así enmudece. Una mano delgada y suave toma el auricular para llevárselo al oído. Al otro lado, las señales electrónicas se convierten en el sonido de una voz que comenta: “no te vayas a asustar, ni te vayas a poner mal, pero al parecer Javier mató a una chica”. La joven siente como si realizara el reto del Ice Bucket Challenge. La noticia la deja helada. Pues no hace mucho, él fue su novio.
(5 de septiembre, 2014).- Enseguida enciende el televisor para comprobar lo dicho hace un momento por su tío. Son poco más de las dos de la tarde y en la pantalla se muestran imágenes de Javier Méndez Ovalle, un estudiante del CECyt 9; las autoridades lo están buscando por ser el principal sospechoso del asesinato y desmembramiento del cuerpo de Sandra Camacho de 19 años, cuyos restos se hallaron el 30 de junio de 2013 en la Unidad Habitacional de Tlatelolco, en el Distrito Federal.
Cabe señalar, el alumno habría contactado presuntamente a través de redes sociales a su víctima, conforme al expediente CUH-1/T3/1033/13-06. Además los investigadores ministeriales detectaron supuestos mensajes donde él se hizo pasar como agente de modelos, donde ofreció un buen sueldo y viajes a Camacho.
Luego de cerca de trece meses de “investigaciones” por parte de la policía capitalina, el pasado 30 de julio de este año, fue capturado en el municipio San Juan del Rio, Querétaro.
***
Méndez Ovalle ganó la Olimpiada Nacional de Física en Guadalajara y la medalla de bronce en las Olimpiadas Internacionales de Física en Estonia, por lo cual era considerado un “genio” en la materia.
“Me encanta la física, amo la física. De hecho sería lo primero que tendría que estar ejerciendo”, dijo Javier cuando cruzó sus primeras palabras con la joven de cabello obscuro y largo cuya sonrisa es coqueta. Se conocieron en un curso hace algunos años. Asistían a la vocacional, aunque a planteles diferentes. Ahora, ella estudia en el Politécnico y usa un uniforme blanco. Él también usa uniforme, pero del reclusorio Norte. Está preso, acusado de la muerte de Sandra.
Pasaron algunos meses y varias salidas, para que Javier y Melisa Joule –así será identificada a petición de la entrevistada– se enamoraran y fueran novios.
– ¿Cómo fue tu relación de noviazgo con Javier?
– Mi relación con él fue corta, –casi de un año– pero nunca me maltrató, nunca me dijo cosas malas, siempre me apoyó cuando tuve problemas y me decía: ‘ay que seguir adelante’–responde en entrevista con Hashtag.
“Cuando le presenté a mi familia a Javier, ellos le abrieron enseguida las puertas de la casa. Les resultó una persona muy agradable. Era un muchacho muy respetuoso, con trato amable, conversaba de temas variados. Además él no fumaba, tampoco consumía alcohol, ni tenía algún otro vicio. Eso sí, le encantaba comer de todo, en especial la carne y el pollo”, comenta.
Joule recuerda cuando tuvo una recaída y fue internada en el hospital. En ese momento ella se sentía muy mal porque no sabían qué enfermedad tenía. Actualmente ella padece lupus.
“Tengo muchas marcas en mi cuerpo y él nunca me hizo el feo por eso, al contrario, me dijo: ‘no te preocupes, eso es algo estético, tu eres hermosa por dentro y por fuera’”. En ese tiempo, “yo estaba con la autoestima muy baja y le dije que me quería morir, ya no quiero estar aquí, me duele mi cuerpo y él me dijo: Meli, por el amor de dios, no sólo estás tú, está tu mamá, tus hermanos y yo’.
La joven recuerda que luego de haberle contado lo que pensaba ella, Javier se puso a llorar y le comentó: ‘si tú te vas, me voy contigo, ¿por qué?, porque somos una pareja. Hay que seguir adelante, todo va a estar bien, de ésta vamos a salir’. Fue así como le levantó los ánimos.
La primera vez que ellos tuvieron relaciones sexuales, narra, él la trató “como a una reina”, debido a que no la forzó, y le dijo que si estaba segura de lo que iba a hacer, puesto que ella aún era virgen.
Cuando comenzaron su relación de noviazgo, Méndez Ovalle tenía 17 años y ella 18. De acuerdo con la estudiante del Politécnico, ellos nunca tuvieron conflictos en su relación, si acaso se molestaban porque a alguno se le hacía tarde cuando se citaban para verse. Nada más.
Por motivos escolares, en sus prácticas Melisa tenía contacto constante con la sangre, en alguna ocasión llegó a platicarle a Javier lo que había hecho, pero él le dijo que le daba asco y pavor la sangre, que no la podía ver porque se sentía mal. Y decía que prefería platicar de otra cosa.
Eso es algo que no se explica la joven. En que cómo pudo haber cometido el homicidio su ex novio y luego desmembrar el cuerpo, si no toleraba la sangre.
***
El pasado 17 de julio de 2013, la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF), informó que se investigaba sobre un posible cómplice en el asesinato de la joven de 19 años. Sin embargo, tras la captura de Méndez Ovalle, no se habló más al respecto.
Ella rememora que el joven talentoso de la física, siempre le contaba que se quería ir a Alemania, porque tenía familiares allá y si se quedaba en México estudiaría actuaría.
Cuando salían iban a museos, bibliotecas y le encantaba ir al cine, sobre todo prefería ver películas de niños para así poder contárselas a su hermanito de tres años, porque éste era su otra adoración y lo amaba mucho.
“También le gustaba mucho a acudir a parques, disfrutaba mucho de la naturaleza”, dice.
Javier tenía una malformación en el oído y por ese motivo tenía miedo a que lo rechazaran las mujeres. Alguna vez quiso andar con una chica pero ésta lo rechazó, él prefirió dejarlo así y no buscarla más, según le contó éste a Melisa, porque según él, no quería que pensara que la estaba intimidando o acosando.
Joule no llegó a conocer personalmente a los padres de Méndez Ovalle, sólo cruzaron palabras por teléfono, aunque recuerda que el trato era ameno. Que en ese entonces, su novio le dijo que su papá era ingeniero y su mamá al parecer era maestra, no taxista y ama de casa –respectivamente–, como se dijo en los medios de comunicación.
Y agrega: “En diciembre Javier me iba a presentar en persona a sus papás, pero luego nos dejamos de ver. Yo entré a la carrera en el IPN y no supe nada de él en tres meses”.
Posteriormente de que no supiera nada de su novio, la joven estudiante decidió ir a buscar a Javier. Cuando se vieron él le dijo que la relación había llegado a su fin.
Pasaron cerca de dos años sin que Melisa supiera nada de él, hasta que un día pasadas las dos de la tarde cuando se alistaba para salir, su tío la llamó por teléfono para darle la noticia: “Las imágenes de Javier estaban en la televisión, autoridades lo buscaban por el presunto asesinato de Sandra Camacho”.
– ¿Qué pensaste o qué se te vino a la mente cuando supiste que tu ex novio había asesinado a una muchacha?
– Lo primero que pensé fue de: ¿Qué pasó con él? Dije: este hombre está mal que de tan inteligente haya llegado a la locura. En otro sentido dije: no, él nunca me hizo nada.
Ella llegó a tener contacto con algunos de los amigos de Javier y no les resultaba creíble que hubiera cometido ese homicidio. De ese mismo modo pensaron sus papás, pues para ellos él era un joven muy recto.
–¿Tú qué piensas acerca del crimen que se le imputa?
Hay momentos en que siento la negación, y hay otros donde digo a lo mejor sí lo hizo, porque ahorita en mis clases estamos estudiando un poco de psicología y dicen que a todo genio le llega su locura.
–Tras saber la noticia, ¿Te llegó a causar miedo de que te pudo haber ocurrido lo mismo que a esta chica?
–Sí, me causó muchísimo miedo. Estuve con él muchas veces sin temor a nada, muy confiada. Imagínate si llegara en ese momento en el que se le alocó la “canica”, ¿qué hubiera hecho yo? ¿Qué cosa le hubiera dicho? No sé. No sabría cómo explicarte qué hubiera hecho ¿Qué hubieran hecho mis familiares? Quedé traumada en esos momentos cuando supe de la noticia. Y dije: si lo hizo pues qué mal pedo. Pero luego dije: si estuve muchas veces con él, hubo momentos en los que realmente estuvimos solos, ¡solos! Y no pasó nada.
Por último la joven añade: “Hay que considerar que tanto lo pudo hacer (cometer el crimen) como no, el beneficio de la duda lo tiene”.


