Hercilia Castro / Guerrero 3.0
(15 de septiembre, 2014).- La carretera federal Acapulco-Zihuatanejo luce abandonada, las huellas de los huracanes Manuel e Ingrid del año pasado siguen en la memoria de María Mora, quien perdió su casa durante el desastre que dejó devastados a los casi 81 municipios de Guerrero; y las promesas gubernamentales de la reconstrucción, jamás llegaron.
En Petatlán, pobladores de la comunidad de Santa Rosa de Lima y Coyuquilla Norte, manifestaron que, a un año, no se logró que les dieran todos los apoyos, motivo por el cual días después de la contingencia bloquearon la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo. La misma situación pasó en municipio de Petatlán, donde aparte del bloqueo, hubo denuncias de que a los damnificados, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) los excluyó del censo de daños.
María Mora, pobladora de Papanoa, en el municipio de Tecpan, aseguró que como damnificada fue excluida del censo de la Sedatu, al menos, fue uno de las más de 600 afectadas por el huracán Manuel.
Todavía después de la tormenta, comunidades como Cabritero de Domínguez, Soledad de Maciel, San Jeronimito, o colonias como La Esmeralda en Petatlán, fueron devastadas por los ríos, que con la fuerza de los fenómenos Ingrid y Manuel, atravesaron pueblos dejándolos incomunicados y sin víveres.
Cabritero de Domínguez y Soledad de Maciel fueron dos ejemplos, con los caminos cortados; niños, mujeres y ancianos eran los más afectados pues no tenían agua potable o alimentos, y quienes les brindaron el apoyo antes que el gobierno federal, fueron los vecinos del municipio de Zihuatanejo que solicitaron a la Marina que se movilizara.
Pero a un año del paso de Manuel por la Costa Grande de Guerrero, Alfonso Pérez Rosas, dirigente del Frente Común de Asociaciones, expresó que la mayoría de las colonias populares en Zihuatanejo de Azueta, se encuentran en la misma situación de abandono tras las intensas lluvias. Lo mismo, las comunidades como Nuevo Horizonte en Barrio Viejo, o Barrio Nuevo, que siguen con la carencia de agua, pues los pozos se afectaron y las calles no han sido reconstruidas.
Etzael Castro García, regidor de Desarrollo Rural en Azueta, expresó que la reconstrucción de los puentes, como el de los Aguirres y el de El Zapote le compete principalmente al gobierno federal, al tratarse de inversiones fuertes. Sin embargo, afirmó que aún no se está trabajando, y dijo que urge que se dé apertura a esas comunidades.
“No ha habido respuesta por parte del gobierno federal”. Las comunidades que requieren se agilicen las obras son una infinidad, como Figueroa, Los Aguirres, Real de Guadalupe (en Azueta), Pueblo Viejo, El Ídolo, Zihuaquio (Tierra Caliente), Las Juntas, Santana y demás.
Casas enterradas, caminos destrozados, pueblos de la alta sierra de Costa Grande y parte de Tierra Caliente, continúan sufriendo la incomunicación, el aislamiento, a pesar de que Enrique Peña Nieto dijo se haría la reconstrucción, con más de 500 millones de pesos para el llamado Nuevo Guerrero.
La única “magna obra” ha sido el nuevo puente de Coyuca de Benítez, que, aun así, tardó más del tiempo destinado en realizarse.







