(18 de septiembre, 2014).- A 29 años del seísmo que devastó el Valle de México, el Instituto de Ingeniería de la UNAM está desarrollando un proyecto a partir de los registros históricos de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México (RACM), con el fin de entender el fenómeno de la amplificación de las ondas sísmicas en la región.
Francisco Sánchez Sesma, investigador de dicha instancia y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, explicó que desde aquel 1985 hasta la fecha, se cuenta con registros de los diferentes seísmos que han tenido lugar en el Valle de México, gracias a las 70 estaciones del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES).
“Uso de registros históricos de aceleraciones de la RACM como campos difusos generalizados para hacer tomografía del Valle de México”, es el nombre del proyecto a cargo de Sánchez Sesma.
El concepto de campos difusos se refiere a las variadas fuentes de ondas -analizadas con ecuaciones de difusión-, que se generan a partir de la interacción onda-materia, provocando que las ondas viajen por todas partes, según refirió el experto.
De esta manera, al estudiar dos puntos del movimiento de dichas ondas, y realizando los cálculos necesarios, sería posible obtener información sobre las ondas en cada campo difuso; por ejemplo, su velocidad u otros factores.
Posteriormente, según explicó Sánchez Sesma, se obtiene una tomografía de la zona, para ubicar no sólo dónde se amplifican las ondas sísmicas superficiales que producen daños en las construcciones, sino además identificar el por qué.
Con esto, se podrían elaborar mapas de riesgo a partir de los mapas de propagación de las ondas superficiales, y así prevenir con mayor precisión los daños y peligros de un futuro seísmo en la Ciudad de México.


