De acuerdo con la declaración de un ex aliado del narcotraficante Joaquin “El Chapo” Guzmán, se le habría pagado un soborno de 100 millones dólares a el ex Presidente Enrique Peña Nieto.
Aunque la noticia cayó como una bomba en Estados Unidos, en México fue recibida con indiferencia y no fue el encabezado de ninguno de los principales diarios mexicanos.
“Los mexicanos estaban mucho más preocupados por los temas inmediatos, como cuándo podrían volver a ponerle gasolina a su auto , una crisis ha afectado el suministro en todo el País, y si el nuevo Gobierno obtendría los votos necesarios para crear un nuevo aparato nacional de seguridad, parte de su plan para frenar la violencia.” señaló The New York Times.
La débil reacción señalan es parte del escepticismo consolidado respecto de la honestidad de la clase política del país, en una cultura de corrupción e impunidad rampantes de acuerdo con los analistas.
“Muchos mexicanos dudan que una acusación de corrupción pública, incluso una de estas dimensiones, pueda alguna vez prosperar en el sistema mexicano de justicia penal, sobre todo en casos que exploran la opaca intersección entre el Gobierno y el crimen organizado.” señala la publicación.
Hasta el momento, Peña Nieto no ha realizado ninguna declaración pública acerca de la acusación. No obstante, sus colaboradores cercanos emitieron declaraciones en las que rechazan lo dicho entre ellos Francisco Guzmán, quien fungió bajo su mandato como jefe de la Oficina de la Presidencia; dijo que las acusaciones eran “falsas, difamatorias y absurdas”.
Son falsas, difamatorias y absurdas las declaraciones del narcotraficante colombiano en Nueva York. El gobierno de @EPN fue el que localizó, detuvo y extraditó a Joaquín Guzmán Loera. Desde el inicio de la administración, fue un objetivo prioritario del Gabinete de Seguridad.
— Francisco Guzman O (@Fco__Guzman) 16 de enero de 2019
Pese a que algunos mexicanos concedieron que es posible que las acusaciones de Álex Cifuentes Villa, un narcotraficante colombiano que trabajó de cerca con Guzmán de 2007 a 2013, sean verdaderas, la duda fue un sentimiento generalizado entre los que siguieron la noticia.
De este forma, indican que la falta de reacciones en México no es un reflejo de la resignación como una falta de confianza en la fuente de la acusación
“Si no presentan nada más, solo serían rumores de boca de un narcotraficante que espera obtener algún tipo de beneficio”, declaró Max Kaiser, abogado mexicano
Muchos observadores señalaron que si Guzmán en efecto le había pagado a Peña Nieto 100 millones de dólares, entonces su dinero no le valió gran cosa, pues el Presidente terminó por extraditarlo a Estados Unidos.
De acuerdo con Cifuentes Villa, el soborno se pagó en octubre de 2012 y Guzmán fue capturado por primera vez en febrero de 2014. Posteriormente escapó de prisión, pero volvieron a atraparlo en enero de 2016 y lo extraditaron en enero de 2017.
“No es lógico que pagues un soborno para que dentro de unos años te atrapen”, dijo Juan Alberto Cedillo, un periodista mexicano que ha investigado a los grupos del crimen organizado durante más de una década.
Incluso sostiene un experto en seguridad de la consultora mexicana Grupo Economistas y Asociados, Alejandro Hope, que a pesar de todos sus defectos Peña Nieto capturó al Chapo y lo extraditó.
Al mencionar los anteriores escándalos de corrupción que involucran a poderosos ex gobernadores e incluso la compra de una casa, destacan que:
“No obstante, las acusaciones de esta semana contra Peña Nieto parecen tener una escala totalmente distinta. Incluso algunos de los opositores políticos del ex Mandatario han actuado con cautela.”
Tras unas horas de que se rindiera este testimonio, fiscales federales presentaron una moción reservada para limitar declaraciones similares. Señalan que cuando la moción se hizo pública la noche del miércoles, se supo que los fiscales habían acusado a los abogados de Guzmán de tratar de crear un escándalo público en un intento por dañar las relaciones exteriores de Estados Unidos.
“La mañana del miércoles, el juez a cargo del caso señaló que Cifuentes Villa no había declarado sobre un hecho que él hubiera visto o en el que hubiera participado sino que simplemente le había contado al jurado algo que Guzmán le había dicho a él. Tal vez, sugirió a los abogados de Guzmán, los fiscales no pensaban que Guzmán había sido completamente sincero” señala NYT.
CCCA.


