Por: Estela Garrido
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Nunca me retiré; no salía a tocar, pero seguía escribiendo música y arreglos. Cuando hago mis composiciones, las hago porque me gustan; si no las uso yo, quedarán para mis hijos. –Bebo Valdés (1918-2013)
Exiliado en Suecia murió el músico cubano virtuoso del piano y del jazz latino: Bebo Valdés, enfermo de Alzheimer. El pianista, quien llevaba 50 años exiliado de la isla, fue percusor del jazz latino, máximo exponente del piano en Buena Vista Social Club y creador de su propio ritmo: la batanga.
Valdés formó parte de la época de oro de la música cubana. Fue una de las estrellas principales del Club Tropicana, donde trabajó entre 1948 y 1957, como pianista y arreglista en la orquesta de Armando Romeu.
“La mayoría de estos muchachos tocaban conmigo, como Omara [Portuondo] o Ibrahim [Ferrer], que tenía unos falsetes muy lindos. Tuvieron que pasar 40 años para que llegara una persona de otro país e hiciera famosos a esos artistas. Eso fue un orgullo para mí y para todos los cubanos”, comentó Valdés.
Luego de su éxito con los Buena Vista, Valdés triunfó con la grabación Lágrimas Negras, realizado con Diego el Cigala el cual fue galardonado con el premio Grammy y tres discos de platino en España.
Su último disco fue Bebo y Chucho Valdés, Juntos para siempre un homenaje en el que padre e hijo tocan un repertorio de ritmos cubanos y boleros en los cuales Bebo se gradúo como el máximo pianista.
“Cuando no estoy ante el público, toco en mi casa para mí mismo y hago mis escalas y mis arpegios para mantenerme en forma. Cuando uno es músico muere con eso y sigue en lo suyo hasta que el cuerpo lo permita; da la mismo que tengas 10 años o 100, porque lo harás aunque estés enfermo, hecho una basura. Es que esto es como un virus que no se va nunca”, comentó.
Ramón Emilio Valdés Amaro y nació el 9 de octubre de 1918 en Quivicán, un pequeño pueblo de guajiros y tierras rojas cerca de la capital cubana, a 40 minutos de La Habana.


