Por: Estela Garrido
Twitter: @StelaGarrido3_0
La Asamblea General del Parlamento de Turquía aprobó que las congresistas turcas puedan utilizar pantalones durante las sesiones parlamentarias, hecho que estaba prohibido desde hacía 90 años.
De acuerdo a la información del diario turco Hurriyet, esta abolición al reglamento interno del congreso, fue presentada desde 2011, gracias a la solidaridad con la diputada Şafak Pavey.
“Fueron distribuidas fotos de Şafak Pavey en la que se apreciaba su pierna ortopédica bajo la falda debido a que la parlamentaria no podía –según la normativa en vigor- usar pantalones para disimularla”.
Pavey, diputada del Partido Republicano del Pueblo (CHP), fue blanco de comentarios gracias a su imagen, la cual – según algunas publicaciones- ponía en duda el decoro del congreso turco.
Incluso, la propuesta para modificar el reglamento y utilizar pantalón fue presentada por el partido conservador: Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).
La regla establecida en el artículo 56 señalaba que las parlamentarias vistieran faldas hasta la rodilla, chaqueta y camisa al comparecer ante la Asamblea General.
Si bien esta modificación se considera un avance en la lucha por la igualdad de género y contra el sexismo, habrá que cuestionar al parlamento turco, y en especial a la bancada AKP, si la aceptación fue por ‘decoro’.
Es importante destacar que Şafak Pavey ha declarado no sentirse incómoda al exponer su pierna prostética por el uso reglamentario de falda. Esto añade un segundo factor de duda a las razones reales por las que se promovió y aprobó ésta protesta. Detrás del altruismo, parece encontrarse un dejo de discriminación.


