Parte 1 de 2
(12 de diciembre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- El esfuerzo siempre será recompensado. De eso están convencidos los niños y adolescentes de la academia Robotecnia, que el pasado mes de noviembre representaron a México en la Olimpiada Mundial de Robótica 2015 (WRO, por sus siglas en inglés), realizada en Doha, Qatar.
En uno de los salones donde practicaron a lo largo del último año para poder participar en el evento más importante de robótica en su categoría, los niños y jóvenes que alcanzaron el tercero y vigésimo segundo lugar a nivel mundial, reciben a este medio con la mesa llena de los trofeos que avalan su logro y que los coloca dentro del ranking de los mejores equipos a nivel mundial en el rubro.
Robotecnia Versus y Robotecnia Guacamole. Esos son los nombres de los equipos que compitieron en contra de escuadras de más de 50 países. Entre ellos las consideradas potencias en la materia, como Japón, Tailandia, Estados Unidos.
Antes de comenzar la charla con el reportero, los niños y adolescentes que cursan primaria y secundaria “ponen a tono sus trofeos”. Con entusiasmo los limpian, en busca que se encuentren “presentables” y sean bien apreciados por los que están en el lugar. Mientras afinan los detalles, conversan sobre su pasión: los robots; con bromas rememoran lo sucedido en la competencia internacional.
Para llegar a Qatar fueron cerca de 10 meses de un arduo trabajo. Las competencias regional y nacional fueron las primeras barreras que los muchachos tuvieron que pasar para brillar a nivel mundial. Ambos equipos vencieron a sus contrincantes connacionales en la competencia realizada en Guadalajara en el mes de septiembre, colocándose en la primera posición: los mejores de México.
La dedicación y el esfuerzo para esta tarea no es menor. Entre escuela y robots, estos niños llevan su vida. Sin importar que sea día de descanso, o fin de semana, o incluso puentes vacacionales, los niños y jóvenes acudieron a su centro de trabajo, un lugar clavado en la delegación Iztapalapa, en donde practicaron para perfeccionar su desempeño y hacer un buen papel ante 80 equipos de todo el mundo.
La competencia de robótica incluye varios desafíos que ponen a prueba la capacidad y habilidad de los tres integrantes de cada equipo para resolver y realizar la tarea asignada en el menor tiempo posible. Ensamblar y programar el robot es parte de la misión. El día de la justa los participantes compiten contra el reloj, en busca de que su diseño complete la tarea encargada, realizando modificaciones si es necesario, con la presión en los hombros.
Los dos equipos de Robotecnia fueron parte de la delegación mexicana, que llevó a la competencia once equipos, en diversas categorías.Robotecnia Versus compitió en la categoría Regular Junior High, con niños de edades que en México cursarían la secundaria. En un panorama de alegría por ubicarse entre los tres mejores del mundo en el rubro, dos de los adolescentes detallan su experiencia.
“Dedicación, la clave del éxito”
Jorge David Cruz Monroy, Denzel del Ángel García y Santiago Gamboa Valenzuela son los integrantes del equipo Robotecnia Versus, los ganadores del tercer lugar en la Olimpiada Mundial de Robótica 2015.
Con timidez, pero con la disposición de compartir la alegría de su triunfo, Jorge David Cruz Monroy, de 14 años, comienza a relatar su experiencia en la competencia mundial. La olimpiada en Qatar significó su tercera participación en una justa internacional.
Un momento de mucho nervio, así define la competencia. Para él, el compartir con adolescentes de otros países fue una experiencia única que permite hacerse de más conocimiento. “Son muchos nervios, porque ves a mucha gente, de muchos países. Pero ver a mucha gente también te ayuda porque puedes ver cómo hicieron su robot, cómo resolvieron la pista y también te ayuda para saber, conocer los distintos puntos de vista de los diferentes países”.
Al igual que sus compañeros de equipo, Jorge ha puesto parte de su vida en esta actividad. Apenas cursa el tercer año de secundaria, y desde ahora se ha puesto una meta: llegar a la universidad y estudiar la Ingeniería en Mecatrónica. La idea de seguir sus estudios en el área de la robótica le apasiona, y se nota cuando lo comenta.
Sus primeros pasos en esta rubro los dio a los once años. Robotecnia, el lugar en donde ha aprendido lo que sabe, fue el sitio que le abrió el panorama de la robótica.
Jorge comparte lo que ha sido el proceso para lograr el objetivo de participar en una competencia internacional y colocarse como uno de los tres mejores del mundo. Recuerda que el camino no ha sido fácil, que no sólo se trata “de llegar a armar” e ir a competir.
En cada una de sus palabras se distingue el gusto por lo que hace. A pesar de manifestar que llegar a Qatar no fue tarea fácil, demuestra que la pasión por la robótica es suficiente para continuar en el camino, sin claudicar.
“A veces sí es pesado, porque hasta en vacaciones entrenamos; luego hasta días festivos. Pero si a ti te interesa esto, le tienes que dedicar tiempo. Sí es algo duro, pero si es algo que te gusta no se siente, y le pones empeño”, dijo Jorge, validando aquello que dicta: “querer es poder”.
Combinar la tarea que le dejan sus maestros en la secundaria con la robótica no es un trabajo sencillo, y así lo hace saber. Sin embargo reitera convencido “si tú lo quisiste es porque puedes hacerlo”.
En un momento de la charla, Jorge se traslada al momento justo en que supo que, juntos a sus compañeros, se había convertido en uno de los tres mejores en la robótica a nivel mundial. “Emocionante”, es la primera palabra que sale de su boca para describir el sentimiento que lo invadió en aquel momento.
Con un gesto de satisfacción, el joven de 14 años recordó los momentos de incredulidad al saberse poseedor del tercer lugar. “No me la creía”, dijo. “Fue muy bueno. Sentía la adrenalina de todo, y la verdad fue fantástico. Ganar el primer lugar es lo que te da ánimos para que sigas y lo consigas los siguientes años, para poder lograrlo”, añadió.
El joven que aspira a mantener el camino en la robótica, se despide con una sonrisa del reportero, y se aleja. Sin decirlo, se nota el deseo de continuar preparándose e ir por el primer puesto a nivel mundial en 2016 cuando la competencia se realice en la India.
“Un poquito de orgullo”
Cauto, y escuchando las preguntas, Denzel del Ángel comienza a describir su visión de Qatar 2015. Antes de compartir la experiencia de participar en su primer justa internacional, habla de su acercamiento a la robótica.
Fue a los ochos que inició en esto, asegura. Un poco la recomendación de su tía y un poco la cosquilla de saber de qué se trataba, lo llevaron al mundo de los robots. Un anuncio de robótica con legos, fue el detonador que le hizo saber que quería dedicar parte de su tiempo a la actividad.
Denzel tiene 13 años de edad y cursa el segundo año de la secundaria. Sus coaches comentan que padece un tipo de autismo. Asperger es el nombre con el que le denomina. “Participó al límite, estuvo enfocado en su trabajo. Es su primer participación y llega al tercer lugar”, manifestó Eduardo Valenzuela Alarcón, su coach.
Al momento de saberse tercer lugar mundial una mezcla de sensaciones lo invadieron. Por un lado alegría, asegura. Pero por otro coraje al saber que pudieron alcanzar el primer lugar.
“Alegría, fue lo primero que me invadió, ya que tercer lugar mundial, no es tan fácil de conseguir. Y un poquito de orgullo porque fuimos representando a México, y lo representamos bien al parecer”, dijo.
Denzel expresa convencido que por lo menos el segundo puesto era de ellos. Pero, el tiempo fue factor. “El tiempo nos dio un golpe bajo”, dice. “Nos ganaron por muy poco tiempo, dos o tres segundos”, añade.
El adolescente de 13 años, que sueña con alcanzar el grado universitario y dedicarse a la construcción de robots que permitan hacer misiones riesgosas-como desactivar bombas o intervenir en lugares de alto riesgo para el hombre-, es claro y afirma que la clave para avanzar está en la dedicación.
En su oportunidad de expresarse, aprovecha y manda un mensaje para todos aquellos que lean estas líneas: “si quieren hacer algo, que le dediquen tiempo, porque, por ejemplo, en nuestro caso no era venir aquí y solo armar una vez el robot, e irnos, sino era venir aquí, entrenar bien, y después regresar y hacer la tarea”.
Con la mira puesta en superar el tercer lugar, Denzel se marcha, dejando claro que el darse por vencido no es opción.



